Moby Dick – El terror blanco del ser humano – 2ª Parte

Vamos con esta segunda parte de la megareseña dedicada a este gran libro de Herman Mellvile. Hace mucho que me lo terminé, por lo que las cosas más importantes que pensé, probablemente ya se me hayan olvidado, pero eh, voy a hacer un ejercicio de memoria. Como dije en el anterior post, voy a centrarme en estos dos importantes protagonistas de la novela, el Pequod (barco en el que ocurre la acción) y el propio Capitán Ahab, el cazador que acaba cazado.

El Pequod:

Un ballenero en toda regla, sí señor. El Pequod es el escenario principal de la acción, vamos, donde ocurre toda la acción importante. Pero el autor no solo lo utiliza como telón de fondo de la trama, este ballenero significa mucho más que un simple barco, te traslada allí. Como dije en el anterior post, Moby Dick es casi un manual de/para balleneros, y con el barco no es menos explícito en sus definiciones. Los pormenores de la caza de ballenas, de la vida en un barco con tantos hombres agresivos, sus distintas partes y zonas, las diferentes labores que en él se llevan a cabo (desde el almacenaje de la grasa de ballena o esperma, hasta la labor del carpintero del barco, pasando por toda la estructura fundamental del mismo).

El Pequod es un barco condenado, una nave-ataúd donde se sabe que todo aquel que esté en él, probablemente morirá por los impulsos asesinos de su capitán. Me gustó particularmente, quién lo diría, la descripción de cómo cortaban la grasa de las ballenas. La verdad es que imaginarme a un leviatán atado a estribor, con el barco ladeado y todo el entramado de poleas y cuerdas erizadas cortando y arrancando de la fría carne sus valiosos trozos, hizo que sintiera cierta afinidad con los marinos y su trabajo. Los tiburones comiéndose la superficie inferior de la ballena… en un oceáno infinito lleno de paz. Todo era idílicamente complejo en el Pequod, y así acaba la función…

El Capitán Ahab:

Junto con Moby Dick, el protagonista fundamental de la obra; aunque comparte cartel con el miedo a lo desconocido, a la muerte, con la profundidad abismal del océano, con el bien y el mal.

La radiografía de Ahab es compleja, un hombre consumido por un dolor que surgió de una mezcla entre religión, superstición y dolor. Perseguía a Moby Dick cuando perdió su pierna, y el bueno de Ahab piensa que la ballena blanca se la arrancó por maldad. De hecho, por lo que yo he entendido, es algo que no deja de ser una incógnita. ¿La obsesión maníaca de Ahab por cazar al leviatán más grande del mundo surge de una relación nemesiana entre el bien (encarnado por el propio Capitán) y el mal (encarnado por la ballena)? A saber, el caso es que Ahab está como una cabra.

Consigue contagiar a la tripulación del Pequod con su obsesión por cazar a la ballena, extrapolando la lucha monomaníaca del Capitán con una especie de misión mesiánica que imbuye a toda la tripulación y al mismísimo destino del barco a una única solución: cazar y matar al leviatán blanco o morir en el intento. El Carisma extraño y turbio de Ahab, sus disquisiciones sobre el bien y el mal y esa serie de cosas son una de las perlas más importantes de la novela, o al menos son las partes que más me han llegado a gustar.

Ahab se alza imponente en contra de la ballena y en contra de una profecía que le augura un final trágico, con estoicismo y mucha ira.

Edito: se me ha ido la conclusión a la mierda… puto wordpress, tenía que fallar en un post complicado… la madre que lo trajo…

Related Posts with Thumbnails

2 Comments to “Moby Dick – El terror blanco del ser humano – 2ª Parte”

  1. By elberion, 11/09/2009 @ 15:10

    Una gran conclusión. xDDDDD

  • Bitacoras.com — 11/09/2009 @ 12:45

  • RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

    Leave a Reply

    Powered by WP Hashcash

    Designed by: Movies