Apr
7
2012
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Legado de Christopher Paolini, un final decente para una saga demasiado larga

El título del post podría ser el resumen perfecto de mi experiencia con la saga Eragon. Los dos primeros me los compré y leí después de que Nath me lo recomendara y de verlo en pilas gigantescas constantemente en las librerías, del tercero (cuya opinión tenéis aquí), ya rajé suficiente en su día y sigo pensando lo mismo: fue un libro intrascendental en cuanto a trama pero que seguía con el tono general de la obra. Igual se me escapa algún SPOILER, así que cuidadín si queréis leer el libro en algún momento.

Es curiosa la sensación que te viene cuando coges un libro que sabes que es el último de la saga que sea; pero no el último escrito por el momento, sino el último de verdad, con el que acaba la historia de los personajes de los que te has encariñado. Es una mezcla entre añoranza y alivio; alivio por saber que el escritor de turno ya no la puede cagar mucho más, que ya se acerca el momento final y debes tener fe en que todo va a acabar de una manera interesante cuanto menos. Añoranza porque si ha sido una saga que te ha gustado (normalmente no llegas al final si no te ha gustado, podéis contemplar lo que ocurre aquí) te da pena que todo llegue al desenlace, quieres saber y vivir más con los personajes y todo lo que les rodea… claro que a veces es mejor dejar morir una historia que alargarla indefinida y absurdamente.

Pues en este último libro Paolini narra todo el rato batallas. Tanto que cuando llevaba 100 páginas aún no había pasado nada que merezca la pena ser reseñado de verdad. Como mucho la obtención de la lanza matadragones… que oh, uh, qué sorpresa, la querrán utilizar contra Galbatorix y su dragón en la batalla final. La trama pues bueno, llega al desenlace, no hay más que decir, no pasa nada realmente sorprendente; de hecho las cosas son bastante más predecibles que por ejemplo en Eldest, en los que hay momentos y giros donde sí se te queda un poco cara de tonto. Aquí no. Cada vez Eragon es más fuerte y cada vez se da cuenta de que es más débil que Galbatorix, sin embargo sigue luchando hasta el final y bueno… os lo imagináis.

Sin embargo, hay una cosa interesante del final, una cosa que me ha gustado y que sólo por eso me mantendrá despierto y atento a la siguiente obra de este autor. A pesar del previsible desenlace, a mí personalmente me sorprendió muy gratamente darme cuenta de que aún quedaban 100 páginas de novela. Lo que pasa después tampoco es excesivamente espectacular, pero al menos te deja con el regustillo de haber visto lo que pasaba después del final del viaje del héroe típico y tópico. Es recurrente en las novelas de fantasía (y en muchas otras temáticas) que cuando el héroe asuma su destino final ya le quede poco que contar al novelista… sin embargo aquí te da un repaso por varios meses después de… bueno, del predecible final. A pesar de eso tenía ganas de llegar al clímax porque Paolini ha dado muestras durante toda la novela de poder dar un pequeño giro inesperado que reconduzca todo hacia otro lugar… en este caso no fue así.

Si bien es recurrente hasta casi el abuso en conceptos como la magia, las descripciones excesivas de cosas ya explicadas y las peleas, hay que estar atentos a Christopher Paolini, no tiene mal hacer y yo creo que si se pone en modo adulto puede sacar novelas de fantasía épica muy pero que muy decentes. Sólo el tiempo me dará o me quitará la razón. Por el momento se cierra la etapa de El Legado, aunque fijo que en unos cuantos años volverá a este mundo, tras tener éxito o fracasar estrepitosamente con sus otros proyectos. Habrá que esperar… mientras tanto tenemos a Martin y a Sanderson para entretenernos hasta la saciedad y para ponernos los pelos como escarpias constantemente.

¡Un abrazo!

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