Category: Rol

Mi odisea en busca de la caja negra

Lunes, ocho de la mañana, un frío que te helaba hasta los huesos se colaba por la rendija de la puerta. El despertador no paraba de taladrar el armonioso silencio con su estridencia y su desafortunado recordatorio de que hay que levantarse. Pero no todo es malo, no sólo estamos en campaña de navidad y muy cansados. Este lunes me espera en la oficina de MRW la “Caja Negra” de Edge, la edición coleccionista del juego de rol La Llamada de Chtulhu. Una frikada sin nombre vamos. Me aseo, me cambio, y busco mi bufanda y gorro más abrigaditos.

calorcito primigenio

Salgo a la calle, hace el mismo frío que sentí al levantarme pero peor, más fuerte, agudo, me atrevería a decir ciclópeo. Las calles son un borrón a mi alrededor, algo me dice que la ansiedad con la que voy a buscar al caja se transmite a mi rostro y a mis furibundos pasos… más que nada porque la gente se aparta, aunque también puede ser que mi cara sea la de alguien que se acaba de levantar, lleva sin afeitarse mes y medio y no ha desayunado. Entre la cacofonía de padres y niños que se dirigen al colegio me pregunto un par de banalidades sobre la vida, la religión y el cosmos… nada que un friki cualquiera no se pregunte un helado lunes de diciembre a las 9 de la mañana.

nunca me sentí tan bien al ver tres letras cuyo significado desconozco, juntas

Al entrar no había nadie. Mi cazadora de cuero cruje mientras me acerco al mostrador. Silencio absoluto, anodino, tenso. Llego al mostrador y cuando voy a decir fuertemente “¡HOLA!” aparece una dependienta enana. No enana de fantasía medieval, con barba y tal, sino enana como las de verdad, pero sin barba. Le entrego el papel (bueno, más bien casi me lo quita de las manos con un breve saltito de sus cortas piernas) y leyéndolo mientras va hacia el fondo del medio-almacén-medio-oficina me parece escuchar que murmura “Vaya vaya, Oliver… creo que esta aún no la ha conseguido…”. Si vosotros podéis clarificar esas palabras, yo aún no las entiendo. Me trae la caja y la dolorosa. Después de pagar me empiezo a poner los guantes bajo su atenta y fija mirada. Estaba por preguntarle si tenía una bolsa pero casi que prefería no hablar más con aquella… persona.

Salí a la calle y me esperaban 1,2 Km de cuesta hasta casa. Os preguntaréis porqué coño no me lo subieron ellos. Es una larga disquisición en la cual no quiero entrar. Total, que si antes tenía el sentimiento de que la gente me miraba raro, ahora lo sabía con certeza. La gran caja que llevaba en brazos y mis más que asustadas facciones no debían ser plato de buen gusto para nadie. Cansado y con un sudor frío recorriéndome la espalda llegué a mi piso. No podía abrir la puerta con la caja en las manos y tras breves segundos intentando encontrar una solución mejor, decidí que lo suyo sería apoyarla en la tapia. Cuando saqué las llaves escuché un chirrido. Me giré y la caja ya no estaba, el sol que hacía apenas diez segundos iluminaba pálidamente el rellano parecía haberse escondido, y un olor extraño, apaciguador, se extendía lentamente por los alrededores.

Subí rápidamente las escaleras y suerte que obtuve pruebas de lo que me encontré porque sino… jamás me creeríais.

sin palabras

A la hora de escribir esto no sé por qué hice lo que hice, no entiendo las motivaciones que guiaron mi alma para introducir esa caja –claramente encantada por maléficos hechizos– en mi casa. Pero lo hice, cielos, lo hice. Y con ello maldije mi alma para siempre. El ser infernal que yace fotografiado justo bajo estas líneas me esperaba en la mesa de operaciones. Su terrible visión hizo que el corazón se me acelerara. Nadie podía vestir unas gafas de sol tan primigeniamente bien sin ser una entidad de otro plano de la realidad.

Cuando fui a buscar un cutter para abrir la caja, LA CRIATURA estaba subida en ella. De nuevo debemos agradecer a las nuevas tecnologías que retratara el momento, sino, ¿quién iba a creerme?

Abrí la caja lentamente, con el aire espesándose por segundos a mi alrededor, teniendo la extraña sensación de que no debería estar haciendo esto, de que debería estar haciéndome la cama o cualquier otra cosa insustancial, libre de daño. Sin embargo abrí la caja, oh cielos, la abrí. Lo que me encontré… me llenó de estupor.

¡Me habían engañado! ¡Los de la web de Edge me la habían vuelto a jugar! ¡Quería mi libro y mis demonios internos y sólo tenía el folleto de una web que haciendo juegos de palabras guays cree que lo tiene todo ganado! ¡Maldita sea! Pero en aquel momento empecé a pensar… ¿por qué entonces la caja pesaba tanto mientras la subía desde aquel lejano MRW? ¿Todo había sido provocado por mi cansancio y por aquel malhadado lunes? Fui al estudio para guardar el cutter, tampoco convenía hacerse daño.

¡Cielos! ¡Ahí estaba la caja! ¡Esperándome con su atenta mirada! ¡Dañando la realidad con su sola existencia! ¡Temblad mortales! Pero sobretodo… aprended de mi odisea porque yo… ya estoy perdido.

Tuesday December 27th, 2011 in Rol | 2 Comments »

¿El futuro de los juegos de rol son los MMORPG?

Post importado del extinto Sombras del Sol, puede que algunos links estén rotos.

Un tema importante que surgió en mi cabeza a raíz de los comentarios del post anterior. Para los despistadetes, un MMORPG es lo más parecido a un juego de rol, pero en vez de en mesa o en vivo, en PC. En este post pretendo simplemente divagar sobre las posibilidades de que el futuro pase del papel a las pantallas de los ordenadores, ¿o quizás ya es el presente? Mi única experiencia con MMORPG’s ha sido el World of Warcraft, y puedo asegurar que no se me quitaban las ganas de jugar a RDM. Pero no venimos a discutir mis preferencias sobre ambas plataformas, eso quedará claro en cuanto diga que ya no juego al WoW y sin embargo (siempre que la Fortuna lo permite) sí que juego a rol de mesa.

¿Qué ventajas tiene el MMORPG frente al RDM?

Así a bote pronto se me ocurren unas cuantas. Las personas con poca imaginación ven el entorno y las lucecitas que hace su mago elfo al lanzar una bola de fuego, cosa que en el RDM no pasa. La facilidad con la que juegas un MMORPG jamás la podrá ofrecer el RDM, preparación nula, sin necesidad de desplazarte de casa, no hace falta quedar con más gente. Simplemente enchufas el PC y pones tu contraseña y ale, a darle. Satisfacción inmediata: hay jugadores de RDM que solo son jugadores, a los que los ves hacer de máster una vez al año o menos, ellos se divierten más jugando que narrando, así que el MMORPG es una salida francamente interesante, porque solo tiene que buscar unas horitas libres de su tiempo y gastarse unos leurillos en la suscripción mensual para tener satisfacción rolera inmediata allá donde esté (siempre que haya conexión a internet) tan solo a un par de clicks y unos minutos de carga.

No se me ocurre ninguna otra ventaja, pero dejo abiertos los comentarios a que me expongáis las vuestras. De hecho, me encantaría conocerlas, porque realmente no se me ocurren más.

¿Qué ventajas tiene el RDM frente al MMORPG?

Las sensaciones que puede producir una narración cojonuda en mesa, el conseguir imaginar que tu Vampiro, después de diez siglos buscando la venganza por la muerte de su esposa mortal, consigue hundir la espada en el corazón enemigo y beber su sangre hasta secarlo, no se podrán igualar jamás por un MMORPG actual. Quizás el futuro de la Realidad Virtual nos depare alguna sorpresa interesante. En un MMORPG tú te planteas conseguir metas personales, pero en realidad el contenido es casi secundario. Es interesante patearle el culo a los nuevos monstruos para saber qué hacen y ponerte a prueba, no te interesa realmente que según la misión que estás haciendo, los monstruos asedian constanemente a un poblado humano cercano. La trama se diluye hasta formar una red muy poco vista, algo más que secundario, trivial. En el RDM normalmente lo que prima es la trama que el Máster provee; y si no gusta siempre se puede coger y decirle: “tío, cambia cositas que esto no me acaba de molar por donde va”.

El máster forma parte del juego, se puede interactuar con él. En el RDM tu personaje puede cambiar constanemente tanto de actitud como de movimientos, vestimente, tono de voz, etcétera; sin embargo en el MMORPG hoy por hoy eso es invariable; vale, vas cambiando de piezas de armadura y armas, pero ya. En el RDM tienes una interacción brutal con el entorno, en el MMORPG está limitada por la capacidad de los programadores para darte algo que patear. Por lo tanto la famosa libertad de movimientos que te permite el rol se ve truncada por una pared que no quiere apartarse y por una caja que tu poderoso paladín podría mover con la mano buena a la espalda, pero que desgraciadamente no quiere moverse ante tu empuje y tus repetidos hechizos.

Una cosa positiva para cierta gente es a su vez negativa para otra. El tema de la imaginación (que trataré en otro post que ya preparo con ganas). Si a ti te gusta imaginarte que tu sombrío elfo explorador cuando elimina a un enemigo hace un movimiento con la espada para salpicar de sangre al siguiente rival, y que frunce el ceño debido a que no le gusta que le obliguen a matar, en el RDM puedes imaginártelo sin problemas, y es hasta posible que tenga alguna relevancia en el momento dado (si bien es poco probable que tenga un efecto práctico o beneficioso en cuanto a juego). Estos pequeños detalles no los puedes lograr en el MMORPG.

Conclusión

Esto parece un trabajo para la facultad y todo ya, oigan, conclusión, madre mía. Bueno, hoy por hoy los MMORPG pueden resultar muy beneficiosos para el ánimo rolero si te falta una mesa de juego decente o te es casi imposible reunirla con una regularidad asumible. Tiene sus ventajas y sus desventajas, pero para el jugador medio de rol, el que disfruta con las pequeñas cosas, la historia y la total e infinita libertad de la imaginación, hoy en día el juego en PC no le llegará al alma, no le dará eso que pide; por lo tanto, no es una propuesta aceptable para el intercambio con el RDM.

Sin embargo…

Seguimos inmersos en una época que con toda probabilidad en los siglos venideros tendrá un epíteto grandilocuente; quizás algo como “La Segunda Revolución Industrial” o puede que algo más potente y verídico como “La Revolución Tecnológica”. ¿Con esto qué quiero decir? Que le demos tiempo al tiempo, a la informática y a los informáticos. En un futuro, quizás no tan alejado como podemos pensar algunos, la Relidad Virtual nos permitirá vivir experiencias roleras con una calidad inimaginable. Entones el rol no es que desaparecerá o que los MMORPG’s ganarán una batalla que no se lucha en el mismo terreno, es que la cosa será totalmente distinta. A parte de poder imaginar, verás tu entorno, moverás tú mismo a tu personaje y podrás ver cómo tu mago elfo lanza esa poderosa bola de fuego al temible dragón del hielo en el último suspiro de la batalla en las Cavernas Perdidas.

Quizás entonces el papel y los dados pierdan la batalla. Por el momento ¡sigamos disfrutando con las tiradas y las hojas manchadas con cerveza!

Thursday December 8th, 2011 in Rol | 4 Comments »

Mi sueño

Post importado del extinto Sombras del Sol

A raíz de esta entrada y de ver que conseguí (sin pretenderlo y sin querer, para qué engañarnos) sacar del lurkerismo a gente, voy a seguir con uno de estos posts “buenrollistas” en el buen sentido de la palabra. Leed el post anterior, bien, es una pasada ¿no? Pero la realidad es que a los roleros no solo nos gustaría jugar a rol una vez a la semana y tener un grupo de juego estable, sino ese gran mito, esa gran y fantástica ilusión: La Sala de Juego. Mirad las fotos del anterior post, ese hombre merece subir a la estratosfera del frikismo, ha llegado a la cima de lo imposible, a luchado contra Goliat y ha vencido sin despeinarse; ese hombre es un héroe.

Si tu vida te colma con un grupo de juego cuyos horarios son compatibles, con una afición que quiere jugar al mismo ritmo que tú solo te falta adecuar una sala de juegos idoneamente. Voy a definir las bases que mi Sala de Juegos ideal debería tener, allá vamos:

Mesa de juego:

Obviamente rectangular y a poder ser de una madera vieja y oscura, los dos lados cortos de la mesa deberían poder albergar holgadamente a dos jugadores cada uno. Uno de esos lados estaría siempre reservado para el máster (por defecto), y digo lo de que quepan dos jugadores porque hay juegos en los que se necesita bastante espacio para los diversos manuales. Los dos lados largos de la mesa deberían tener capacidad para que tres jugadores tuvieran sus hojas y dados sin mayor dificultades y sin darse codazos indebidos. Bajo la mesa, una regleta con cuatro enchufes sería ideal, sobretodo para enchufar el ordenador y/o el reproductor de música, así como si algún día te apetece poner alguna lamparita socorrida en vez de las sempiternas velas.

Las sillas deberían ser cómodas (pero no excesivamente cómodas, no queremos dormir, queremos jugar), con sus reposabrazos bien acolchados, que no hagan ruido al moverse y que estén hechas con un material parecido al de la mesa. Suponiendo que llevaran tapicería debería ser oscura, tanto para darle ambiente a la sala como para que las posibles y plausibles manchas de alimentos y bebidas no acaben por estropear algo que presumiblemente nos ha costado un ojo de la cara. La mesa debería estar situada en el centro de la sala, con un buen espacio hacia atrás para que los jugadores y el máster puedan repantingarse bien sin chocar con nada detrás. Tres cajones en cada lado largo y dos en cada corto (no demasiado grandes en profundidad) deberían redondear una mesa perfecta, para tener los utensilios necesarios para la partida guardados (lápices, gomas, bolis, folios, dados, miniaturas, vete a saber…) y luego durante la partida esconder las notas y tenerlo todo ordenado. Con eso concluiríamos una mesa que sería algo parecido a la foto que encabeza este apartado, pero ligeramente más oscura, grande y con cajones debajo, obviamente.

Estanterías:

Para ser la envidia del resto del mundo rolero, qué digo mundo, ¡universo rolero! debemos tener unas estanterías acordes a nuestro elevado nivel de frikismo. Imaginemos que la sala también es rectangular y que su única entrada está en uno de los lados largos de la misma, teniendo dos ventanas en el lado contrario a la entrada (también largo). Las estanterías ocuparían desde el suelo hasta el techo de los dos lados grandes cortos, y deberían ser de la misma madera que la mesa, tanto en grosor como en color. En ellas deberíamos poner toda nuestra biblioteca friki, pero no solo de libros de rol, sino también manuales de referencia (en plan, “Armamento de los aliados en la Segunda Guerra Mundial” o “Las Termópilas“, todo friki tiene este tipo de literatura en su poder), así como juegos de mesa, miniaturas (dependiendo de cuántas ya no cabrían, pero en mi caso las pondría) y cartas (seguro que esto va metido en archivadores, si conseguimos esta sala, serán de cuero y muy ornamentados).

En uno de los lados largos de la sala, preferiblemente bajo las dos ventanas, incluiríamos unos pequeños armarios para poner toda esa serie de frikadas necesarias para las partidas. Paquetes de folios, dados, lápices sobrantes, bolis, paquetitos de notas, velas de diferentes colores, ceniceros, incienso, planos, fotografías, etc. Una pequeña neverita ya sería la leche, incrustada en el mueble para que no desentonara con el resto de la decoración. Encima de este mueble y en las estanterías habría huecos en los que pondríamos figuritas del tipo con el que quisiéramos decorar la habitación, por lo que ya paso al siguiente punto.

Decoración:

Yo, que soy fan acérrimo de los dragones, no podría más que alucinarme comprando la típica decoración de resina que cuesta un ojo de la cara pero que acaba dando una atmósfera perfecta tanto para tus partidas de fantasía medieval/épica como para tus más descorazonadoras space opera. No me va el tema barroco así que tampoco pondría demasiados, serían más bien pocos, aunque tampoco soy minimalista, así que quizás el típico trono de resina que cuesta 500 pavos iría de cabeza como sillón del máster… dios, ¿os lo imagináis? ¡Eso sí que es poder!

Aguantalibros de dragones y otras criaturas fantásticas soportarían los pesados tomos de consulta rolera (y algún que otro diccionario, que nunca vienen mal), así como quizás la lámpara principal y la secundaria. La principal iría colgada en el techo (la de toda la vida vamos), y daría bastante luz pero sin pasarse, con la posibilidad de regularla o desenroscar fácilmente alguna de las bombillas para que nuestros delicados y vampirescos ojos no queden dañados. La lámpara secundaria sería una de pie, dispuesta hábilmente en una esquina de la sala para momentos de mayor intimidad u ocasiones en las que las velas no sean suficiente pero la lámpara del techo sea demasiado. Candelabros acordes con el resto de nuestra decoración nunca, y digo NUNCA deben faltar. Dependiendo de cómo estuviera el asunto, nunca sobra algún poster, ya sea de Faerun, la Tierra Media, Poniente o el mapa de las galaxias de Warhammer 40000, aunque supongo que me decantaría por algún mapa viejuno de algún mundo de la literatura fantástica, posiblemente Tolkien, para qué engañarnos, soy un clásico.

Acabamos de arreglarlo todo con un perchero (para los abrigos de nuestros invitados) o quizás un pequeño armario ropero donde se puedan cologar todas las cosas en perchas, eso ya dependiendo del espacio. A mi la idea del armarito me mola más y como es mi sala de los sueños, eso vamos a tener… justo al lado de la Mesa secundaria, que voy a explicaros enseguida.

Mesa secundaria:

Si recordáis, nos queda aún libre el lado largo por donde se entra, aquí pondría un escritorio con un PC/MAC de mesa y su impresora. ¿Para qué? Bueno, dejemoslo en que quizás no solo utilizamos esta mesa para jugar a rol, podríamos para también una tarde de birras viendo videos del youtube o películas, mantened la mente abierta, visión de futuro, visión de futuro. Además, la utilidad de tener un ordenador fijo en un lugar es inestimable, siempre pueden haber dudas o fotos que no quieras/puedas imprimir, con una buena pantalla y que se pueda mover, esos problemas están solucionados.

La mesa no debería ser extremadamente grande, con que cupiera el pantallote, el teclado + ratón y tuviéramos espacio para tener un libro de rol abierto (donde prepararía mis partidas, dadlo por hecho) ya sería suficiente. Esta mesa debería estar acorde con todo lo demás, por lo que madera oscura viejuna, ya sabéis. Diversos cajones para guardar las cosas relacionadas con el ordenador nunca vienen de más, una papelera… y total, ¿habéis visto que sala tengo? ¡Si tuviera esa sala estaría forrado!

Últimos acordes:

Si queda algo de pared libre lo suyo sería pintarla de algún color cálido y no demasiado fuerte, para que ayudara a la concentración y potenciara la socialización y no distrayera las mentes de los jugadores y el máster. Dependiendo de cómo quedara todo quizás pondría una alfombra, pero por favor, que fuera fácil de limpiar con aspiradora, odio las alfombras que no son fáciles de limpiar con aspiradora. Si las estanterías se pudieran cerrar, con cristaleras, por supuesto, para poder ver el interior, ya estaríamos en el jodido paraíso. Unos cuantos altavoces (supongo que cuatro ya irían de sobras, uno por esquina) nos tendrían enamorados durante toda la partida. Las ventanas que estuvieran hechas de un material aislante, para que ningún ruido exterior nos saque del hechizo, y unas cortinas que no desentonen con todo lo anteriormente citado (quizás de un color que quede bien con el utilizado en la pared).

Cómo se me ha ido la castaña. Ahora quiero tenerla. ¿Cómo sería la vuestra?

¡Un abrazo!

Sunday December 4th, 2011 in Rol | 3 Comments »

Antihéroes

El otro día estaba reflexionando sobre los tipos de antihéroes que hay. ¿Por qué? ¡Qué sé yo, no me juzguéis! En todo caso, la idea del antihéroe es algo que siempre me ha atraído en sobremanera, pero no todo el mundo tiene el mismo concepto de antihéroe. Para mí un antihéroe es un héroe no completamente heroico, me explico. Las motivaciones, gustos y moral de un antihéroe son propias e ineludibles, y este personaje los seguirá al 100% o no, dependiendo. Esa es la definición básica, todo lo que se salga más de ahí es o un héroe o un villano. El antihéroe puede luchar una semana por el bien común y a la siguiente no ayudar a una ancianita a cruzar la calle porque “tiene cosas más importantes que hacer”. Eso no lo convierte inmediatamente en un ser maligno, sino simplemente en un tipo más corriente, más humano, más paradójico. Dicho esto, voy con los tipos de antihéroe que creo que se pueden dar, claro que generalizando mucho, estoy abierto a kilométricas disquisiciones en los comentarios así que no os cortéis.

El Concepto

  • Típico: Batman, Spiderman, etc.
  • Sacrificados: con la edad estos antihéroes se vuelven cínicos, la experiencia les hace ver las cosas tal cual son, no tal cual les gustaría que fueran. Son los más heroicos de los antihéroes, quizás recorriendo muy finamente el linde entre estos y los héroes. Es el típico personaje que se sacrifica pero que comenzó a ser “héroe” casi por accidente, por casualidad, no por elección. Esto no quiere decir que todos los héroes creados “por casualidad” tengan que ser antihéroes, pero eh, nadie está hablando de Hollywood. Este antihéroe tiene filias y fobias, tiene taritas mentales y probablemente uno o dos enemigos a los que aprecia sinceramente, en los cuales se ve reflejado. A pesar de todo eso se sacrifican por los demás como el Superman de turno, siempre acaban actuando a través de su código moral, de su estricto sentido de la justicia y el honor… lo cual no les acarrea beneficios de prácticamente ningún tipo aparte de la comprensión de sus seres queridos (que normalmente acaban perdiendo también).
  • Poco remunerados: ya no sólo están poco remunerados y pueden tener un sentido de la justicia algo… abstracto, sino que nadie o muy poca gente les felicita por lo que han hecho o les da algún beneficio material por ello. Es el típico personaje que acaba de salvar a SU ciudad de una masacre intercósmica y al alcalde lo único que se le ocurre es ponerlo en búsqueda y captura por desorden público o destrucción de la ciudad. Vamos, que están bastante puteados y siempre que más o menos salen del pozo de la mala prensa, acaban cayendo porque el villano de turno utiliza esta debilidad a su favor. Este tipo de antihéroe está muy influenciado por cómo lo ven los demás, por cómo creen que es realmente. Es la historia de la vida adolescente pero sí.

El Malote

  • Típico: Constantine, Blade, Rorschach, etc.
  • Mamones: creo que es el antihéroe más visible de todos. El tipo malote que al final trata con justicia a los buenos y con severidad a los malvados… al menos casi siempre. A estos tipos les falta una cualidad típica del superhéroe, ya sea bondad, compasión, tenacidad, valor, etc. Normalmente carecen de una cualidad positiva, por lo que inmediatamente los convierte en un poco mamoncetes. Luchan bajo sus propias reglas, no bajo las reglas impuestas por una moral o una sociedad. Suelen ser independientes, trágicos y… bueno, unos mamones de cuidado. A pesar de no ayudar a la ancianita típica a cruzar la calle luego pueden salvarla si el malo intenta atropellarla, de hecho, seguramente la salvarán y luego la insultarán. El Malote es un estereotipo de antihéroe en ague constante: el típico tío duro que puede con todo y que no se atiene a las normas comunes. Normalmente va en moto y viste con cuero o gabardina… dadle vueltas.
  • Torturados: claro que nadie es ajeno a esta doble moral. A diferencia de El Concepto, estos tipos no están bien vistos por la sociedad, sólo un puñado de amigos o conocidos muy selectos valoran lo que hacen (normalmente estos amigos acaban siendo heridos con mayor o menor fortuna por alguna cagada del antihéroe). Esta gente no está bien, tiene problemas, normalmente se sienten frustrados, amargados y cabreados por tener que hacer algo que no les apetece hacer; por perder amigos por su culpa y otra cantidad insondable de problemas que con cierta habitualidad y falta de cortesía le caen encima. En muchos aspectos es mucho más humano que el antihéroe, teniendo en cuenta que deja que sus malos instintos afloren con cierta regularidad. Total, que son chicos y chicas torturados, démosles un poco de coba joder. Por cierto, el dibujo de Rorschach sacado de este blog.

El Ser Superior

  • Típico: Lucifer (desde Milton hasta el cómic), Sandman, Swampthing, Motorista Fantasma, Dr. Manhattan, etc.
  • Divinos: este antihéroe lo tiene todo ganado, al menos en un sentido… abstracto. Estos tipos no sólo tienen un papel en su ciudad, país o mundo natal sino que tienen un papel definido en el cosmos. Están tan por encima del común de los mortales que al final necesitan de alguna manera a los héroes “mundanos” para solucionar sus problemas. O quizás no los necesitan pero les gusta bajar al recreo para mezclarse con el pueblo llano, por llamarlo de alguna manera. Este tipo de antihéroe tiende a tener problemas de globalización cosmológica; que si de repente explota un mundo, que si encierran a un pilar básico de la realidad, que si ahora me voy del infierno porque me aburro, etc. etc. Sus problemas y sus actitudes están basadas en los deberes y poderes que él tiene… y además, tienen amigos que bueno… no te gustaría encontrar en un callejón oscuro.
  • Sorprendibles: personalmente es un tipo de antihéroe que me gusta mucho, tienden a ser fáciles de sorprender por la humanidad; tanto en las cosas buenas como en las malas. A pesar de luchar por cosas de índole cósmica, tienden a ser humillados fácilmente por villanos venidos a más o por villanos de su mismo nivel de poder… que es mucho poder. Son personajes que pretenden normalizar conceptos muy elevados y que se consideran abstractos, con lo cual no son seres planos. Tienen más ambigüedades que el programa electoral del PP aunque siempre los acaba normalizando el hecho de que intente cumplir su papel en la realidad.
Thursday December 1st, 2011 in Cómics, Cine, Literatura, Rol | 3 Comments »

Cómo me convertí en un rolero de lvl 1

Con el permiso de Groo –del blog Vampiros mazmorras y otras cosas–, copio tal cual el título de la entrada que me ha inspirado para escribir esta. Y es que buceando por los archivos del blog me he dado cuenta que la primera vez que hablé de rol (allá por febrero del 2008, pocos días después de inaugurar esta casa) fue sobre un juego de rol, cuando lo suyo habría sido hablar de qué o quién fue el culpable de que cayera en este vicio. Crecí como friki en un pueblo costero de levante, así que os podéis imaginar que a pesar de seguir saliendo casi todos los sábados por la noche, que “jugáramos a Magic, Warhammer y cosas raras”, nos convertía indudablemente en los “raros” de la clase. Claro, que éramos los raros más altos y pujando por ser los que teníamos más mala leche, así que nunca nos pasó factura en un sentido estricto, en un sentido… físico.

La cosa, como muchos de mi generación, empezó juntando Magic y videojuegos en un coctel difícil de obviar. Cada X tiempo llegaba el lanzamiento esperado de turno y tenías que comprártelo, cada X salía la edición nueva de Magic y tenías que ir a ver qué hacía qué. Total, una viciada de preadolescencia. Hasta que un día cogimos el petate en peregrinación a nuestra tienda friki habitual (Dragon Shop era y es el nombre) para hablar con nuestro tendero de confianza sobre las nuevas fechas de lanzamiento de tal o pascual juego y sobre qué tal iba el mundo en general. 

Uno de nosotros, no recuerdo quién fue, un día cogió el libro de rol en cuya portada se veía a Éowyn enfrentándose contra el Nazgul. Bueno, aquello fue una revolución, nos fuimos de allí con las Magic o lo que fuera que habíamos ido a comprar pero comenzamos a elucubrar la posibilidad de comprarnos el libro entre todos, cosa que hicimos poco después. Aquello no cuajó, hubo colegas que se pusieron a escuchar música y a tararearla en la misma mesa de juego. Yo vi que me molaba el asunto y pensé en acercarme de nuevo a la tienda, esta vez, solo. Lo hice, y salí de allí habiéndome gastado las 2.500 pesetas de paga del mes en un ejemplar de Vampiro Edad Oscura, además de dos dados de diez caras con una rosa en vez de uno (sólo conservo uno de ellos hoy en día). Qué tiempos aquellos. Más tarde llegaría la Mascarada, Hombre Lobo, el resto de Mundo de Tinieblas, Chtulhu, Exaltado, etc.

Y suelto esta preorata ahora porque me he acordado un poco de todo aquello al comprarme el libro de El Anillo Único; además de leer el post de Groo. No podemos olvidar todo aquello, cómo comenzamos a jugar a rol, ya fuera a través de las cartas, los juegos de mesa, los de miniaturas (ya le dábamos también a warhammer) o los videojuegos. Que no quepa duda, hoy por hoy, al igual que entonces, se accedía al rol de forma casi casual, parecía más un accidente que otra cosa. Por un amigo que de casualidad conocía a otro que jugaba y le había hablado muy bien, por una referencia sesgada desde una afición aledaña o lo que sea. Es una pena pero es así.

Difundir el rol no es una tarea sencilla, tiene virtudes que en primera instancia sólo gustará a gente con una imaginación bastante potente, gente a la que no le apetece solamente “fumarse unos canutos y echar un PRO”, sino experimentar algo que ni las drogas ni los videojuegos pueden darte, qué diablos, ¡ni siquiera combinándolos! Fuera coñas, es bonito recordar los tiempos en los que el rol era nuevo, era algo que no acababas de comprender pero que te apetecía experimentar, que te apetecía probar, querías imaginarte las batallas no jugarlas con tu ejército de Elfos Oscuros; querías sobrevivir a la masacre del asesino en serie de turno, no pasarte el Resident Evil sin guardar y sin gastar sprays (aunque challenge accomplished, chupaos esa)… los buenos tiempos, los tiempos del todo o nada.

¡Un abrazo!

Saturday November 26th, 2011 in Rol | 3 Comments »

La afición friki

Siéntense, esto es una divagación en toda regla y lo es debido a ciertas reflexiones que he tenido últimamente con respecto a nuestra afición. No diría que da pena (o sí en algunos casos) pero sufre de un par de males endogámicos (sí sí, no quiero decir endémicos) que hacen que tenga ganas de recluirme en una atalaya lejos de aquí. Quizás sea bueno banalizar, no lo sé, o quizás es que estoy un poco sensible porque me he tenido que deshacer de mi primer coche, pero a veces ciertas actitudes me tocan los cojones, y más últimamente que nunca.

Hablaba hace un tiempo con un colega y me decía que estaba hasta los huevos de los roleros, que ciertas actitudes y silencios le daban pena. He llegado a ese punto: veo, oigo y leo cosas que me hacen pensar que si los roleros tenemos una industria que no levanta cabeza –sí, perdonen, hay lugar para la esperanza y patatín patatán, publicar en pdf gratuito no es levantar cabeza, publicar en mala calidad no es levantar cabeza, etc.–. Seguro que muchos de los que leéis esto pensáis que sí, que si estamos en una edad dorada o qué sé yo; me parece bonito pensarlo, es más, de alguna manera el lado positivo de mi alma friki así lo cree. Pero luego todo se desmorona ante la indignante falta de cerebro de algunos.

El friki es un ser con ego, con un ego desmedido que a veces le hace decir cosas que no piensa, hablar de lo que no sabe y actuar como si fuera un actor de cine famoso. No pretendo darle clases de humildad a nadie, pero en una afición donde todos somos entrenadores y lo creemos a ciencia cierta… mal vamos. Los Edge Days parece que han sido un paso adelante, algo que puede unificar el sector, aquel famoso Salón del RolFriki por el que no me cansaré de chillar. El problema vuelve a ser el ego. Quizás relativizo demasiado pero no sé qué narices creemos que somos por escribir un blog, tener un programa o conocer a cualquier editor de rol, ¿la primera línea de la afición? ¿de verdad? Tampoco quiero menospreciar nuestro papel, pero sinceramente, ¿es como para darse tanta importancia a uno mismo que algunos crean que eres un friki famoso? Mi respuesta es no.

Porque en esta, nuestra afición, hay dos tipos de frikis malvados. Están los rebañaesfínteres y los guays. Ojo y no es por meter polémica por polémica, es que realmente lo creo; tampoco creo que estos dos tipos de frikis sean los únicos frikis del mundo, sólo es cómo se dividen los malvados. Los guays tienden a creer que su afición es el centro del mundo –que si fuera o es el centro de SU mundo me parece muy bien, pero creo que no hay que confundir– y por lo tanto si “escalan posiciones” en él, conseguirán… mierda, no sé qué es lo que quieren conseguir porque dinero no hay… ¿notoriedad? ¿amigos? ¿aumento de ego por nivel? qué sé yo… Por otro lado tenemos a los rebañaesfínteres (gran palabro lleno de connotaciones pegajosas), son un tipo de friki malévolo por pasividad; como en el anterior caso, para ellos su afición es el centro del mundo y parecen moverse lentamente hacia las sombras que proyectan los guays intentando coger algo de molonidad. Esto provoca un dualismo blasfemo, rastrero y doloroso para el paladar; tener a alguien pagado de sí mismo y a su lado a otro alguien que no hace más que darle alas… mal asunto amigos, mal asunto.

Hablando con los chicos de Spherewars el otro día me di cuenta de lo pequeños que somos. Ojo, ellos son muy realistas, entienden el mundo en el que se mueven y lo quieren potenciar y ampliar; ellos no se engañan, saben que la lucha es complicada pero creen que tienen las bazas para ganarla; no van de divos, no tienen un aura de santidad o te comen la cabeza para que juegues a su juego: son gente que tiene las ideas muy claras, que sabe hacia dónde va y que sabe de dónde viene. Eso, a los roleros, nos falta. Nos falta porque nos perdemos en debates intestinos sobre preferencias personales que queremos dogmatizar, nos falta porque nos sobran egocéntricos pagados de sí mismos y gente que les aplaude cualquier gilipollez que les de por decir, nos sobran críticas destructivas y gente que las abraza, nos falta tener una conciencia adecuada de dónde estamos, de dónde vamos y de cómo queremos llegar hasta allí, nos sobran dogmáticos y nos faltan mentes abiertas… sí, ¡nos faltan mentes abiertas! ¡Quién nos lo iba a decir en una afición que se vanagloria constantemente de tener una imaginación y una inventiva muy superior a otras aficiones!

Nos falta, como afición, sentido común. Y eso es algo que se tiene o no se tiene, ni se puede imponer desde arriba ni se va a intentar imponer. Porque yo, si tengo una editorial y me juego el dinero y el esfuerzo en ella, veré con buenos ojos que se genere un hype de la ostia por un producto mío: luego puedo hacerlo mal o bien, pero sé que tengo ventas aseguradas y conociendo a la afición, sé que tendré críticas positivas aunque sea peor que ser sodomizado con un preservativo con pinchos. Quizás aún no sea editor –aparte de porque conozco mis límites y sé que no sabría por donde empezar– porque no me compensaría en absoluto el esfuerzo, mis juegos tendrían que salir diez meses tarde pero salir como quisiera que salieran, las pantallas del narrador deberían tener el color y el grosor exacto, no exagerado, las novelas deberían… bueno, creo que pilláis el concepto.

El sentido común no se gana. La única opción es aplacar nuestro genio interior y abrir de verdad la mente, dejarnos del YO y empezar con el NOSOTROS. El problema es que hay demasiados YO y pocos NOSOTROS, los YO no quieren dejar de serlo y bueno… entre los NOSOTROS hay muchos rebañaesfínteres. Su papel es mucho más terrible que el de los guays, es mucho más dañino… deberían recapacitar, pensar si todo esto vale la pena… si vale la pena dar la razón y ser tan fáciles de convencer por todo, si vale la pena ir a la estela del cometa cuando en realidad el cometa es el que debería atraparte a ti. ¿Vale la pena? Yo sé la respuesta: en ninguna afición lo vale pero entendiendo el tamaño de la nuestra, ni de coña.

PS: la primera foto la he sacado de devianart.

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Friday November 18th, 2011 in Rol | 16 Comments »

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