Mi nuevo Proyecto – Mundo Eterno (nombre provisional)
Post importado del extinto Sombras del Sol. Fue la génesis de Mundo Eterno, la primera vez que hablé de Mundo Eterno. Bueno, esta fue la primera semilla de lo que al final ha sido Mundo Eterno, me apetecÃa trasladarlo aquà para que quede en la posteridad.
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He empezado a escribir algo hoy, un nuevo proyecto que hará que tenga menos tiempo para cualquier cosa… pero bueno, me hacÃa ilusión compartirlo con quien se pasea por aquÃ. Es un boceto preliminar, sin corregir y casi recién salido del horno, asà que tenedlo en cuenta antes de afirmar que es basura XD.
Otra vez habÃa sucumbido al dolor de mis sienes. AscendÃa pesadamente por las escaleras de cemento. Poca gente conocÃa el significado de esa palabra, y yo no era quien para sacarles del atolladero, suficiente hago intentando contestar alguna de las preguntas que se formulan en mis sueños. Mientras camino, veo mellas en mi espada que aún no han sido hendidas, la barba cubre parte de mi rostro de una forma extraña, las hombreras de metal estelar relucen extrañamente, con una fuerza que según parece, en un tiempo conoceré y controlaré. Las ruinas de estas construcciones PrecaÃda parecen francamente escalofriantes, además, noto una sensación de excitación e incertidumbre subiéndome por el estómago. Solo siento eso en los momentos de resolución, cuando se que encontraré la respuesta en breve, cueste lo que cueste.
Me veo subiendo el último escalón de esa desenfrenada búsqueda, pero no sé qué es lo que busco. Los bordes de mi capa rozan el polvoriento suelo, veo cables puntiagudos y rectos encima de los edificios, quién sabe para qué los utilizarÃan. A la gente no le gusta venir por estos lugares, bueno, excepto a algunas personas tan locas como yo. Desenvaino, he debido escuchar algo. Las fuertes chispas de mi concentración comienzan a iluminar el pomo de mi espada. La cojo como cuando no sé a qué me voy a enfrentar. Mi armadura chirrÃa, probablemente lleve muchos meses viajando sin descanso. La vegetación cubre toda la avenida, dejando a los gigantes de cemento, metal y cristal anegados de verde, púrpura y rojo. Camino entre arbustos y árboles frutales, el silencio es confuso, hipnótico. El murmullo del viento saltando entre las copas me recuerda a los rÃos de mi tierra natal.
Giro una esquina y los veo al fondo de todo. Los arcos de las inmensas puertas reflejan los irisados tonos del sol. Los dragones los transportaron muchos quilómetros para construir esos megalÃticos portones. Me pareció ver movimiento tras las entornadas puertas y para mi sorpresa y disgusto, comencé a caminar hacia ellas con la cabeza erguida. Pronunciando antiguas letras que aún no conozco hice que diez ojos se posaran ante mi. Sus escamas brillaban con la luz del atardecer y las sombras comenzaban a expandirse por sus blandos vientres. Uno de ellos, un macho rojo cuya envergadura hacÃa palidecer la de los demás fijó sus ojos granates en mi pequeña figura, agachó el cuello y me olisqueó. Entonces habló con la voz de todos los dragones rojos.
– Bien, has tardado mucho. Tienes mucho que escuchar aún. Pasa y siéntate…
Me desperté sorprendido. Aquello habÃa sido extraño, hasta el momento mis sueños solo habÃan ocurrido durante los perÃodos de meditación y habÃan sido solo del pasado. Una nueva incógnita que compartir con los demás












