Category: Literatura

Asesino Real – Robin Hobb

Sé que estos días están siendo lentos en cuanto a publicación de posts, pero el verano siempre es un tiempo bastante relajado. Antes del merecido parón blogero que haré en agosto –exceptuando la publicación del programa, que, mientras podamos, seguirá emitiendo ininterrumpidamente– quería hablaros de esta novela y de otras que me he estado leyendo en los últimos tiempos. Pero vamos a lo que vamos.

La señora Margaret Ogden utilizó el pseudónimo Robin Hobb para escribir esta saga de aventuras en un mundo medieval fantástico. Las costas de los Seis Ducados están cubiertas de sangre, los corsarios de la Vela Roja no paran de saquear las aldeas y las ciudades de los alrededores. Mientras tanto en el plano político, la dinastía de los Vatídico está sufriendo graves reveses debido principalmente a conspiraciones e intentos de asesinato varios. Total, una trama que promete aventuras, conspiraciones, magia, misterios y malos malotes a los que poder odiar… de diversas formas.

En ese sentido no te trae nada revolucionario, aunque la división de las formas de magia me parece muy currada e interesante. Hay como tres grandes tipos, primero está la prohibida Maña, una especie de fusión con los animales, en plan que se le pueden dar órdenes; dicen que los usuarios de esta magia se acaban convirtiendo en uno, por lo que no está muy bien vista. Seguidamente tenemos la Habilidad, que sería una especie de telepatía y fuerza bruta mental que les permite desde dar ordenes directas a sus subordinados hasta obligar sutilmente a un asesino a que realice un acto de bondad. En el otro lado de la moneda tenemos a las magias menores, que son desde el control elemental hasta algo parecido al vudú.

Los protagonistas son cojonudos, tienen profundidad y varias metas que poco a poco intentan cumplir. Tienen progresión, encajan en la trama desde el primer momento y cuando alguno desaparece, te parece la conclusión lógica de lo que pasaría si tales eventos sucedieran realmente. La señora Ogden tiene maestría con la pluma, desde la descripción más simple del pobre Traspié Hidalgo (el prota) hasta la suntuosa transformación que ofrece el uso de la Habilidad. Consigue que te creas la historia y formes parte de ella de un modo bastante íntimo, con una narrativa imparcial, sincera y directa. Una auténtica maravilla narrada en primera persona.

Estoy deseando que La Factoría de Ideas acabe de reeditar la siguiente parte, pero oh, terror. La primera parte, a la que ellos tachan de “lectura independiente”, resulta que no acaba de ser tan de “lectura independiente” como amablemente afirman. De hecho, no lo es en absoluto. Sí amigos y amigas, aquello que hacía con el rol, aquellas jugarretas y falta de rigor, lo siguen realizando. La primera parte de esta trilogía, titulada “Aprendiz de asesino” es tan de “lectura independiente” como lo puede ser La Comunidad del Anillo para todo lo que pasa después en El Señor de los Anillos. Así que sí, me lo compré sin pensar, fiándome de lo que ponía ahí y bueno… me la han dado con queso.

Se libran porque la comparación que he hecho arriba con El Señor de los Anillos es una exageración poética y porque la novela vale mucho la pena; pero las 30 primeras páginas son la explicación/resumen de lo que ha pasado en la primera novela, así que no me jodan señores, pero dejen de timar al personal, que eso hace que todos nos preguntemos porqué seguimos comprando algunos de sus libros a pesar de profesarles tamaño desprecio. Para terminar, una cita que me gustó mucho, con una referencia inventada a este blog, os la dejo:


–Hay mil cruces de caminos –dijo en voz baja–. Algunos claros y nítidos, otros son sombras envueltas en más sombras. Algunos desembocan en certidumbres; haría falta un gran ejército o una plaga inmensa para alterar esos caminos. Otros están sumidos en la bruma y no sé qué vías salen de ellos ni dónde desembocan. Tú me nublas, bastardo. Multiplicas los futuros por mil con tu mera existencia. Catalizador. De uno de esos bancos de niebla surgen los más negros y retorcidos hilos de la perdición y de otras relucientes hebras de oro. Tus sendas conducen al abismo o a las alturas, al parecer. Anhelo una vía intermedia. Anhelo una muerte sencilla para un amo que ha sido bondadoso con su deforme y burlón criado.

 

Monday July 25th, 2011 in Literatura | 5 Comments »

El Librero Estoico ataca de nuevo (II)

cruzdecaminos: el post sigue después de este otro. Quien se de por aludido y molestado, las culpas al que firma

Jueves

Como si la mujer-reset no fuera suficiente para dar una vuelta de tuerca dantesca a esta semana, el jueves amaneció un tiempo absurdo. Sí, ese clima que corre agazapado, que espera para ver si sales con paraguas de casa para no llover, etc. Me esperaba un día relativamente tranquilo. Ahí estaba, con el uniforme impoluto y una cara de sueño importante cuando se fueron los últimos del turno de mañana. Empecé a trastear con la faena que me habían dejado, son bastante eficientes por lo que a veces tengo que rogar para que me den faena.

De repente, como surgido de las brumas de Insmmouth, se acercó con paso uniforme –ese tipo de andar que si no le miras los pies al tipo, parece que se deslice– un hombre al que algunos en la librería llaman “El-pesao-con-los-dientes-torcidos-que-pregunta-frikadas“. Quizás es un nombre demasiado largo, pero creedme que vale la pena. El tipo parece que tarda una eternidad en acercarse, yo espero, cada segundo más ansioso. Al final llega, me temo lo peor, mi jefe me ha advertido justo antes de largarse pitando, hay que tener cuidado.

– Ñregran Chou.

– ¡Salut! -digo, confundido.

– Las tres y cuarto, ¿no tienes reloj en el ordenador? –parpadea curiosamente y sonríe, o bueno, alguien en alguna realidad sonríe, sinceramente… a cualquier cosa se le puede llamar sonrisa menos a eso. – Como te decía, no sé si tenéis –hace una pausa… menos mal, yo no tengo aliento, vuelve a verbalizar esa extraña sarta de vocablos –Ñregran Chou… más conocido como el Necronomicón o Necroñascassa –perdonadme, pero os juro que no entendí qué dijo.

– Sí tenemos el Necronomicon… en edición de bolsillo.

– Ah –silencio… excesivo. Cuando pasas más de 10 segundos de silencio con una persona, respetas ese silencio, sabes que es una barrera, sabes que ha habido un silencio, no esperas que el tío actúe como si nada–. ¿Y lo tenéis en tapa dura?

– No, sólo en bolsillo.

– Vaya qué pena. ¿Tenéis La Luna de Cristal Plateada? Me dijeron que iba a salir en breve… es de la editorial Catapún.

– Pues… un segundo –tecleo el nombrecito en el programa y no me aparece nada, lo hago en el Google y bueno, probadlo. Total, que o el tío se está intentando quedar conmigo, por lo tanto es gentuza, o realmente está como una puta cabra, así que decido darle la contestación que me salvará de cualquiera de las dos opciones–. Vaya, me aparece en el programa que la editorial Catapún ha decidido no comprar los derechos, según pone aquí –hago como que leo–: el autor está muy decepcionado con la editorial española, dice que le hará un maleficio de quinto nivel –miro al tipo–. Qué cosas tienen…

– De quinto nivel eh… pobre editorial.

Lo que sea…

Viernes

Está siendo una semana dura, por lo que al final, un viernes de buen tiempo puede acabar con altas dosis de sociopatía. Mientras me debato entre el anarquismo y el suicidio preventivo –nos toca mover mesas de sitio casi sin ton ni son– empiezan a entrar muchas clientas; cuando digo clientas quiero decir mujeres en las que te fijarías con loco entusiasmo por la calle, pero por las que debes fingir un leve interés comercial cuando están en tu tienda. Su acento, cargado de sabor y frescura vespertina las ubica en el Lazio. Eso es.

Cuando entran en la librería clientas de estas características normalmente hay codazos para atenderlas, de alguna manera extraña intentando comparar tu habilidad vendiendo y recomendando libros con tu habilidad para ligar. Eso, señores libreros, es una utopía. Venden libros porque no saben ligar, no me jodan.

En todo caso, la realidad es la que es, y en esto todos caemos tarde o temprano, por suerte hay “Frenos clásicos” en esta euforia veraniega, cosas que te hacen olvidar la exagerada curvilineidad de algunas féminas; cuando todas se juntan en una misma persona… en fin,  aquí cito unas cuantas:

  1. Padre barbudo, o peor, padre rasurado y tatuado.
  2. Padre tatuado acompañando a madre pusilánime.
  3. Padre gordo, bajito y con cara de mala ostia.
  4. Ojos inyectados en sangre.
  5. Ojos que no pestañean, como los de los tiburones, pero en italiano.
  6. 120 Kg de masa varonil.

Ahora juguemos al juego típico aquel de cambiar las palabras ¿Vale? Es sencillo, yo pondré varias palabras a continuación, con ellas tendréis que cambiar palabras de las frases de arriba; si lo hacéis bien entenderéis la soledad y el vacío que sentí, un frío que recorre el espinazo cuando te preguntan ¿Tiene libros de cocina en italiano? Horrible…

  1. “Madre”, “Barbuda”, “Madre”, “Rasurada”, “Tatuada”
  2. “Madre”, “Padre”
  3. “Madre”, “Bajita”, “Leche”
  4. –
  5. –
  6. “femenina, por decir algo”.

Sábado

Para terminar la semana con buen pie, un subidón importante en el calor presagiaba un sábado alegre… lleno de jovialidad. Cuando lo único que consigues de un sábado es recordar que te han hecho mil (en realidad sólo fueron 233, ¡en una tarde!) preguntas de la dieta DuNkan… sobretodo porque la puta dieta se llama Dukan, sin la puta ENE, ¿a qué estamos jugando?

Cuando una de las personas que te preguntan “Por el dotó dunkan ese” resulta ser una gitana con dudas sobre lo que puede o no puede beber… la cosa se pone interesante. La mujer no paraba de preguntar aspectos técnicos sobre la dieta, aspectos MÉDICOS sobre la dieta, a un triste y deprimido librero. En un momento dado de la tabla de dietas pone “Bebida caliente” para desayunar. La mujer, alterada ante aquella adversidad que sólo podría superar leyendo, preguntó, obviamente.

–¿Qué quié desir bebida caliente?

– Pues bebida caliente, en el resto del libro lo explicará, supongo que té, café, leche descremada, qué sé yo… –contesté, afablemente–. En todo caso en el interior del libro está bien explicado.

– Pero por ejemplo –a ver qué coño me dice la mujer… seguía mirándome con aquellos ojos abiertos como platos, como si mis reiteradas súplicas silenciosas de que comprara el libro o no pero me dejara en paz, no hubieran ni siquiera perforado ligeramente su coraza de adamantium contra la empatía–, ¿bebida caliente puede ser cerveza caliente?

Facepalm.

Friday July 15th, 2011 in Literatura | 6 Comments »

El Librero Estoico ataca de nuevo (I)

 

cruzdecaminos: por el bien de todos, voy a partir el post en dos 

Hace más de seis meses que no pasaba por aquí. Todo tiene una explicación: el señor cruzdecaminos dejó de trabajar y a mí me daba cosilla entrar aquí a soltaros la historia tonta del día. Además, poco tiempo después mi contrato también fue amablemente rescindido y apartado del servicio momentáneamente. Ahora trabajo en un lugar más colorido, más contemporáneo, algo menos lovecraftiano y más mundano. Pero como en toda casa, siempre hay contingencias, pequeñas desavenencias que hacen florecer tu BBFH. Intentaré ir contandoos qué pasa a medida que sucede. Hoy una serie de  historias cortitas, con el permiso de los lores del blog.

Aviso a navegantes: Cualquier simple o nimio parecido con la realidad es escrupulosa, miserable y desgraciadamente cierto.

Es difícil expresar lo que puede pasar en una semana lluviosa en el interior de una librería. Si no buscas faena por ti mismo es más que posible que nadie te pregunte nada ni te hable en todo lo que dura tu turno. Las horas pasan lentamente, muy lentamente, y si lo tienes todo ordenado  y no tienes trabajo de oficina que hacer… tu mente empieza a divagar… y normalmente es en esos momentos oscuros cuando aparecen los seres del otro lado. Aquí va lo que te puede pasar en una semana cualquiera de lluvia en una librería:

Lunes

Suena Amaral por los altavoces.

Martes

Como si la tortura del lunes no fuera suficiente el martes llueve a raudales, la gente que entra por las puertas sin goznes pretende hacer ver que quiere comprar libros, pero tanto ellos como nosotros sabemos que no es verdad, que lo único que quieren es resguardarse de la lluvia arrolladora. En todo caso, la gran mayoría tienen la decencia de no preguntar nada, algunos aprovechan para soliviantar sus dudas con su librero de confianza (malditos sean). Se acerca un hombre, en mi interior se van generando los pasos a seguir para ofrecer una deslumbrante sonrisa al susodicho cliente, no sin antes levantar barreras mentales a la música que suena… ¿cómo diablos después de Still Loving You puede sonar Andy y Lucas? En fin, el tipo viste como un seminarista, debe superar por poco los cuarenta pero la vida, a todas luces, lo ha tratado con crueldad. Cubre su cabeza con un peinado indescriptible mezcla de canas, a medio peinar, grasa y mugre. Obviamente luce gafas. Esto va a ser duro. Sonrío, ya llega.

– ¿Tienes algo de Murakami en bolsillo? –joder, por un momento me había pensado que el tío era raro, ahora lo sé, pero conozco sus rarezas, ¡bien por ti!

– Ahora mismo sólo nos queda Tokio Blues y el del País de las Maravillas –primer signo de extrañeza, su cara es una máscara furibunda de frustración, incomprensión y… ¿ganas de ir al baño? joder. Cuando me doy cuenta de que no comprende lo que acabo de decirle, me veo en la obligación moral de aleccionarle sobre conocimiento del mundillo, como si fuera cualquier Admin forero azotando verbalmente a alguien que hace sus primeros pinitos con el trolleo–… es que ahora ha estado firmando aquí cerca y lo que teníamos se nos ha acabado. Los tenemos en rústica.

– Ajá… ¿y el último lo tienes en bolsillo? –WTF!!!

– Em –visto que las palabras no surten efecto, lo voy a alejar de mi lugar de trabajo y lo voy a anclar a otro sitio donde pueda entretenerse–… ¿me acompaña? –lo acerco a la estantería donde tenemos los dos libros que nos quedan de Murakami en bolsillo, le repito– Sólo nos queda Tokio Blues y el del País en las Maravillas.

El tío parece que asimila lentamente la información. Le pierdo el rastro mientras atiendo a otro de los que se refugian de la lluvia. Al cabo de diez minutos estoy reordenando una mesa que llevaba mucho tiempo de la misma manera (¿recordáis lo de buscarte tu propio trabajo cuando llueve?) y de reojo veo que aparece de nuevo el tipo este, pero con el típico movimiento de psicokiller chungo, se queda ahí quieto esperando a que me gire para darme el susto de mi vida. No le voy a conceder ese placer, sigo ordenando la mesa como si no lo viera, pasan diez largos segundos…

– Pues es una pena que no tengáis el del Pájaro que le da cuerda al mundo, es que a mí me gusta todo lo surrealista de Murakami, las que son de amor no tanto, ¿te has leído algo? –las comas son intencionales, sólo para que os deis cuenta de que el tío casi no cogía aire.

– Kafka en la Orilla –sigo ordenando, el tío quiere palique no que le venda ningún libro así que no tengo la obligación de ser cortés.

– ¿Te gustó?

– Pse… –no pienso dar alas a su discurso, pero el tío no pilla la indirecta–.

– Está muy bien ¿eh? –asiento, sigo colocando aunque hace rato ya que está todo ordenado–. Es que a mí me gusta todo lo surrealista de Murakami, las que son de amor no tanto eh, pero las otras están geniales eh –asiento, asiento–. Bueno, muy amable, ¡adiós!

Gracias señor de los cielos. Me pongo a hacer otras cosas hasta que a los cinco minutos el tipo vuelve buscando una papelera. Como todo buen estoico haría, me escondo para que no me vea, el problema es que la única papelera de la zona está en un sitio al que no quiero que ese tipo entre. Lleva un papel en la mano, cualquier cosa podría haber hecho con él. Me acerco, sonriendo, me reconoce, me dice hola como si fuésemos amigos de toda la vida que se reencuentran después de mucho tiempo. Todo es tan raro y… surrealista, pero ahí no acaba el asunto. Le abro la papelera, tira el papel y dice de corrido:

– ¡Se me ha cagado una paloma! ¿Te has leído algo de Stieg Larsson?

Para flipar señores y señoras… y sólo era martes.

Miércoles

Fue un día bastante tranquilo, todo transcurrió con normalidad. El tiempo había dado un pequeño descanso a las encharcadas calles y se produjo el tan afamado efecto caracol: la gente sale después de la lluvia. En esencia no ocurrió nada fuera de lo normal, lo más destacable fue una mujer mayor, de unos sesenta años, que no entendía lo que significa “Estoy atendiendo, un segundo”. Mientras yo hablaba con una clienta joven sobre una saga que gusta mucho por esta casa y sobre la incompetencia de los que se dedican a editarla, la mujer mayor decidió que mi conversación no merecía su tiempo.

– Disculpe, disculpe –dijo la mujer apoyada en el mostrador.

– Un segundo, que estoy atendiendo –le dije yo, tajante, me encanta poder ser algo brusco con los clientes cuando me tocan mucho las narices. La mujer se calló mientras proseguía mi parlamento con la otra clienta, pero sólo calló diez exactos segundos, maldita sea–.

– Disculpe, ¿tienen el libr…? – no le dejé acabar la frase, la miré levantando la mano y le dije.

– Ahora la atiendo – la mujer bajó la mirada, como si entendiera lo que acababa de decirle y le pareciera lo más lógico del mundo, creo recordar que incluso se disculpó. Pero diez segundos después…

– Oiga, ¿qué diferencia…? – la miré, volví a levantar la mano y ni siquiera le dije nada esta vez… total, no iba a hacerme ni puto caso. Como veréis, habían transcurrido tan solo 30 segundos desde que la mujer mayor había llegado, yo estaba informando a una clienta de un hecho editorial que conocía, total, todo iba bien. La clienta joven se fue, agradeciéndome a viva voz que le hubiese aclarado el asunto. La mujer mayor, os lo juro por lo más grande, no me dio ni el tiempo necesario para que me girara a atenderla, juraría que tenía un reset de 10 segundos en algún lugar de su mente, algo que le permitía comportarse de una forma distinta cada vez que se activaba. No me esperaba lo que me iba a preguntar– ¿Qué diferencia hay entre la Catedral del Mar en castellano y en catalán?

Bueno, fue difícil contener la risa. Es una duda que puede surgir pero el lado obvio es lo más sencillo de explotar.

Monday June 13th, 2011 in Literatura | 3 Comments »

Kafka en la Orilla, o de cómo las fantasías tórridas de un adolescente…

…japonés se mezclan con un tipo que habla con los gatos.

A ver… era un twittulo demasiado largo y decidí partirlo en dos. En Sant Jordi comenté que me lo estaba leyendo y me estaba pareciendo sumamente interesante. Tengo la mala costumbre de leer algo pesado entre tanda y tanda de novelas, así que desde que me lo acabé ha pasado ya un mes largo, pero en fin. Lo bueno de esta obra del señor Haruki Murakami es que se te queda grabada en la retina mental con una fuerza impresionante. Sólo me he leído este libro de él, quizás si alguno de vosotros ha leído más pueda decirnos si es el mejor de su obra para comenzar. En todo caso, es un autor que no te dejará indiferente, así que sé valiente como yo y adelante.

A priori está catalogado como thriller, no sin cierta razón, para qué engañarnos, pero creo que es más por la imposibilidad de encerrarlo en un sólo género que por la necesidad de compararlo con la novela negra más conocida y generalista. Claro que al menos en Kafka en la Orilla sí que hay asesinatos, uno o dos, al final no te queda muy claro. A ver, la historia se podría resumir en el twittulo que le he puesto al post. Un adolescente, Kafka Tamura, se escapa de casa de su padre, este es un desquiciado que pretende hacerle creer a su hijo durante toda la vida que se va a cumplir una fantasiosa profecía edípica. En el otro lado de la moneda tenemos a Nakata, un viejo que cuando era pequeño (allá por la Segunda Guerra Mundial) sufrió un extraño percance y desde entonces puede hablar con los gatos y… es algo corto de entendederas.

 

Lo interesante de la novela no es la magistral pluma del autor o que sus historias confluyan de una forma lenta pero ordenada en un final totalmente imprevisible. Lo que más me ha llamado la atención ha sido el poder percibir esa fusión de estilos, tanto en la trama como en la forma de la novela. El ambiente absolutamente personal e íntimo que te produce la parte de Kafka sobresalta al principio, para anhelarlo después; en contraposición el alieno y extraño mundo de Nakata se te antoja separado de ti por kilómetros, más perturbador y agorero que el paradójico mundo de Kafka. Eso lo consigue con la forma de narrar, la trama no hace más que respaldar las insinuaciones de la pluma.

Me gusta la forma que tiene el autor de mezclar conceptos, mitos y filosofías de oriente y de occidente. Toda la novela está teñida con la inevitabilidad y los monstruos del lejano oriente… muchos seguramente ni siquiera los he podido observar, de tan bien ocultos que los deja el maldito Murakami. Sin embargo en el esqueleto central de toda esta amalgama indecorosa de ritos, monstruos y mitos, tenemos a algo tan viejo y añorado en Europa como el teatro clásico griego… la tragedia edípica ve su renacimiento en esta obra de Murakami como algo más cercano, más inevitable aún que el viejo drama cadmeo. Si bien la sombra que persigue constantemente a Nakata es la del mito japonés, con todas sus puertas de entrada, su capacidad para hablar con los gatos y todas esas cosas que nos descolocan, Kafka se debe enfrentar a la inevitabilidad del héroe trágico, a la sulfurante podredumbre del hybris y la verdad que se esconde tras todos nuestros actos.

Es una novela plagada de personajes entrañables, de momentos muy intensos y de otros muy idos de la olla. Según parece es la gracia de Murakami, con una mano te da de comer racionalidad mientras con la otra te da una colleja con su sable láser. Sí, ha quedado un poco porno pero eso no le quita veracidad y complejidad a la comparación. Leedlo, como dije en el post de Sant Jordi arriba linkado, si queréis saliros del espectro europeizante, del cánon occidental de novela convencional. Si os apetece asomaros a través del bueno de Murakami al Japón más realista y a los mitos menos conocidos de aquellas lágrimas en el mar.

Os dejo con una cita de la novela, no la dice uno de los protagonistas, pero nos vale. ¡Un abrazo!

¿Sabes, Hoshino? Dios sólo existe en la mente de los hombres. Y especialmente en Japón, para bien o para mal, en lo que respecta a Dios somos muy flexibles. Una prueba de ello es que el emperador, que era Dios antes de la guerra, al recibir del comandante del ejército de ocupación, el general Mac Arthur, la orden: <<¡Deja ya de ser Dios!>>, le contestó: <<’Vale! Ya sólo soy una persona normal>>, y, desde 1946, dejó de ser Dios. El Dios de Japón era así de fácil de ajustar. Viene un militar norteamericano con gafas de sl y una pipa barata entre los dientes, le da una simple orden y Él cambia de naturaleza. Eso es el no va más de la posmodernidad. Si crees que existe, existe. Si crees que no existe, no existe. Yo jamás me he preocupado por esos detalles.

Friday June 10th, 2011 in Literatura | 6 Comments »

Sé lo que estás pensando, un thriller sin pena ni gloria…

Ya sé que últimamente no hago más que reseñar libros, recomendar libros o cosas así pero… ¿en el fondo a alguien le extraña? Vayamos al grano entonces y dejemos la autocompasión para otro momento. John Verdon nos lleva a una novela negra más, se podría decir que es correcta y que en su sencillez radica su magia fundamental. Tampoco quiero ser un cabronazo, pero está claro que el tipo quería que todo aquel que pillara la novela tuviera la sensación de ser su protagonista, Dave Gurney.

Pero comencemos por el principio. David Gurney es un detective de homicidios retirado, famoso en el estado de Nueva York por haber dirigido con éxito en el pasado diversas persecuciones y capturas de asesinos en serie; ese tipo de ser cabrón que se dedica a planificar y estructurar su vida basándose en las muertes o hazañas que comete. Claro está que el bueno de Dave se ve metido en una serie de problemas cuando un antiguo colega de la universidad le contacta; está recibiendo una serie de cartas amenazadoras cuyo remitente parece tener la capacidad de leer sus pensamientos.

Esta es la piedra de toque de toda la novela y quizás es lo que me ha parecido más flojo. Cuando el amenazado abre la carta hay un poema, al final del poema le dice: “Piensa un número y luego abre el sobre”, cuando abre el sobre descubre que es el número que había pensado. Nada más aparecer este primer enigma en la novela me dio la sensación de que era un artificio preparado para el lector, es un cazador de gente adicta a los spoilers, gente que sigue leyendo porque le apetece descubrir si su teoría es cierta o no, no para gente que disfruta con la lectura y la resolución de los casos. Ojo, yo como el que más aventuro cosas que me apetece saber si son así o no, pero no estructuro mis necesidades alrededor de este hecho. Está claro que el truco del numerito es un truco –valga la redundancia– así que sigamos hacia adelante y veamos qué más nos ha preparado el asesino. Que la resolución del truco sea ingeniosa no le resta veracidad al hecho de que es un truco y que tooooodos lo sabíamos desde el principio. Una cosa que también se puede resaltar es el impacto visual de toda la novela; todo ese paraje rodeado de nieve, en plan la zona rural del estado de Nueva York, le dan a todo un aire más siniestro si cabe.

¿Y cómo coño está teniendo tanto éxito, tanto que han firmado con el autor un contrato para escribir dos novelas más con el mismo protagonista? Pues como hablé un día con mi chica y ella tuvo bien a desvelarme: es una novela escrita para que hasta el más tonto la entienda. Vamos, es un blockbuster, un BigMac en formato libro, una historia que se vende como algo muy enrevesado, girado y complejo y luego acaba siendo simplemente un trozo de carne descongelada entre dos trozos de pan descongelado y cubierto de una salsa de dudosa procedencia. Toma comparación.

Por otro lado también hay que ser coherente; no es una novela que aburra en demasía, al menos a partir de la página 100 o así… claro que si contamos que se vende como un thriller super impactante, yo creo que debería enganchar desde la página 10 como mucho pero eh, eso ya es otro asunto. El protagonista es interesante, quizás desaprovechado, pero interesante, aunque queda claro que el autor no puede explicar concienzudamente cómo narices funcionaría una mente como la del detective Dave Gurney, por mucho que le guste la idea de que se parecen; no señores, un pavo con esa mentalidad probablemente resolvería los casos de esta novela con más facilidad, más rapidez y menos épica. Pero en fin, no me enrollo más, echadle un ojo si queréis pasar un rato entretenido y poco más, en ese sentido no os defraudará en absoluto.

¡Que los caminos os vuelvan a traer por aquí!

Saturday April 30th, 2011 in Literatura | 2 Comments »

Sant Jordi, unas palabras y unas recomendaciones

Por si alguno de vosotros o vosotras, fieles lectores del blog, lee esto en este fabuloso 23 de abril, os traigo alguna recomendación o… la recomendación que yo le dará a alguien para que comprara/regalara este día tan particular. Y es que es el día del libro, pero en Catalunya también nos lo tomamos como el día de los enamorados, hasta el punto de que si celebras alguno de ellos, normalmente se escoge este. Debéis saber que si leéis esto a la hora en la que se publica, yo ya debo llevar como unas 6 horas de preguntas sin respuesta, antónimos literarios y exabruptos mal focalizados.

Recordad niños, los libreros no han tenido porqué leer tooooooodos los libros de su librería, ni saberse tooooooooodos los argumentos y conocer tooooooooodas las portadas… y ni mucho menos acordarnos de un libro cuya referencia sesgada vosotros proporcionáis con alegría, omitiendo cualquier información útil (véase título, autor o editorial, a saber) y por lo tanto imposibilitando con una seriedad casi cómica el hecho de que sepamos qué puto libro queréis. No somos adivinos, no lo somos. En fin… allá voy con mis recomendaciones para Sant Jordi o para cualquier momento del año.

Juego de Tronos

¿Qué voy a decir que no se haya dicho ya sobre este libro? Lo considero una apuesta segura incluso para aquellos que no se hayan introducido demasiado en la literatura fantástica. Es la puerta que se abre hacia una saga inconmensurable que sentará un antes y un después en la literatura de este género; suficientemente buena como para dejar clavado hasta al/la gafapasta más pagado/a de sí mismo/a, aunque eso él/ella jamás lo confirmaría. Aquí tenéis la reseña que hice en su día, pero no hace falta que la leáis, simplemente regaladlo y abridle los ojos a gente que no ha pasado por la fantasía antes.

Lágrimas en la Lluvia

Una apuesta muy interesante para este Sant Jordi o cualquier otro momento. A falta de leerlo ya hay tres o cuatro factores que me llaman poderosamente la atención. Hablamos de una autora española –Rosa Montero– que homenajea una de las películas de ciencia ficción más míticas de todos los tiempos: Blade Runner. Pero si el homenaje sólo se quedara en el título, la cuestión podría parecer banal; no contenta con eso, la autora nos lleva a un Madrid de dentro de cien años en el que una detective algo díscola y camorrista tiene que investigar una serie de asesinatos de replicantes. Puede ser un truño, ¿Pero cuántos libros de este calibre vas a encontrar en el prime time de una librería? Pocos señores, pocos, démosle un poco de aliento y veamos dónde nos lleva esta sinergia, saquemos la ciencia ficción de los apartados rincones a los que los libreros la exiliamos.

Kafka en la Orilla

Es una recomendación para aquellos a los que la literatura europea o americana ya les pasa factura. Este libro o cualquier otro de Haruki Murakami (dicen que el último no es de los mejores que ha sacado pero bueno… 1Q84 se llama) nos transporta a una serie de historias extrañas ambientadas en Japón. Pero no sólo las historias son extrañas, la forma de narrar y de escribir te hace sentir todo el rato enganchado a una trama que en un principio no acabas de verle futuro. ¿Un tío que habla con gatos y un adolescente que se ha escapado de casa? ¿Un músico en el Tokio más perdido en los años 80? Todo parecen historias sin ton ni son, pero el bueno de Murakami consigue hacer que luego tengan algo de sentido. En fin, una buena salida de lo convencional sin salirte de o mainstream. Pronto os pondré la reseña.

The Sandman

No todo iban a ser novelas señores y señoras, y es que regalar un cómic el día de Sant Jordi me parece una iniciativa fantástica. Veamos, estamos hablando del día del libro ¿no? Pues ya está todo dicho. Y como el ser humano es así de guay y dejamos para ocasiones especiales el regalarnos cosas “caras”, recomiendo fervorosamente regalar el primer tomo de la reedición de The Sandman. Un consejo a tener en cuenta: The Sandman es un cómic bastante adulto y algo girado que no necesariamente gustará a todo el mundo, tenedlo en cuenta a la hora de regalárselo a alguien o autoregalaroslo, son historias de sentimientos cósmicos personificados… Neil Gaiman tiene esas cosillas.

La Leyenda de los Cinco Anillos

Y cómo no, llegamos al rol. El otro día al pasarme por mi tienda habitual me dejé llevar por un impulso totalmente autodestructivo y ojeé amablemente este ejemplar de un juego que siempre he querido probar. Me quedé boquiabierto, algo se removió en mi interior (y encima el Aquelarre estaba al lado… ¡vaya día!) y supe que más temprano que tarde este libro será mío. Una edición bastante coherente, me dio la impresión que en la línea de Canción de Hielo y Fuego, y un juego con un trasfondo impactante y super amplio hacen que sea el valor seguro de este Sant Jordi.

¡Gañanes! y Dogfight

Los chicos de Ludotecnia merecen que nos gastemos unos leuros en sus juegos, tan solo por no escuchar lo pesados que… uis, qué digo. Un regalo tan bueno como el que más de esta lista, me atrevería a nombrarlos como la revelación de la temporada primaveral. Muchos no daban un duro al principio por Cliffhanger (supongo que muchos otros no lo darán aún) pero a nadie ha dejado indiferente y lo cierto es que con una calidad muy superior al precio que pagarás por ellos, estas dos joyitas merecen colarse en mi lista de recomendados con todos los honores.

Y nada señoras y señores, espero que hayan disfrutado o esten disfrutando de un bonito día de Sant Jordi y… bueno, que no agobien demasiado a sus libreros de confianza, por favor, que ya tenemos una edad.

¡Un abrazo!

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Saturday April 23rd, 2011 in Literatura | 8 Comments »

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