Asesino Real – Robin Hobb
Sé que estos dÃas están siendo lentos en cuanto a publicación de posts, pero el verano siempre es un tiempo bastante relajado. Antes del merecido parón blogero que haré en agosto –exceptuando la publicación del programa, que, mientras podamos, seguirá emitiendo ininterrumpidamente– querÃa hablaros de esta novela y de otras que me he estado leyendo en los últimos tiempos. Pero vamos a lo que vamos.
La señora Margaret Ogden utilizó el pseudónimo Robin Hobb para escribir esta saga de aventuras en un mundo medieval fantástico. Las costas de los Seis Ducados están cubiertas de sangre, los corsarios de la Vela Roja no paran de saquear las aldeas y las ciudades de los alrededores. Mientras tanto en el plano polÃtico, la dinastÃa de los VatÃdico está sufriendo graves reveses debido principalmente a conspiraciones e intentos de asesinato varios. Total, una trama que promete aventuras, conspiraciones, magia, misterios y malos malotes a los que poder odiar… de diversas formas.
En ese sentido no te trae nada revolucionario, aunque la división de las formas de magia me parece muy currada e interesante. Hay como tres grandes tipos, primero está la prohibida Maña, una especie de fusión con los animales, en plan que se le pueden dar órdenes; dicen que los usuarios de esta magia se acaban convirtiendo en uno, por lo que no está muy bien vista. Seguidamente tenemos la Habilidad, que serÃa una especie de telepatÃa y fuerza bruta mental que les permite desde dar ordenes directas a sus subordinados hasta obligar sutilmente a un asesino a que realice un acto de bondad. En el otro lado de la moneda tenemos a las magias menores, que son desde el control elemental hasta algo parecido al vudú.
Los protagonistas son cojonudos, tienen profundidad y varias metas que poco a poco intentan cumplir. Tienen progresión, encajan en la trama desde el primer momento y cuando alguno desaparece, te parece la conclusión lógica de lo que pasarÃa si tales eventos sucedieran realmente. La señora Ogden tiene maestrÃa con la pluma, desde la descripción más simple del pobre Traspié Hidalgo (el prota) hasta la suntuosa transformación que ofrece el uso de la Habilidad. Consigue que te creas la historia y formes parte de ella de un modo bastante Ãntimo, con una narrativa imparcial, sincera y directa. Una auténtica maravilla narrada en primera persona.
Estoy deseando que La FactorÃa de Ideas acabe de reeditar la siguiente parte, pero oh, terror. La primera parte, a la que ellos tachan de “lectura independiente”, resulta que no acaba de ser tan de “lectura independiente” como amablemente afirman. De hecho, no lo es en absoluto. Sà amigos y amigas, aquello que hacÃa con el rol, aquellas jugarretas y falta de rigor, lo siguen realizando. La primera parte de esta trilogÃa, titulada “Aprendiz de asesino” es tan de “lectura independiente” como lo puede ser La Comunidad del Anillo para todo lo que pasa después en El Señor de los Anillos. Asà que sÃ, me lo compré sin pensar, fiándome de lo que ponÃa ahà y bueno… me la han dado con queso.
Se libran porque la comparación que he hecho arriba con El Señor de los Anillos es una exageración poética y porque la novela vale mucho la pena; pero las 30 primeras páginas son la explicación/resumen de lo que ha pasado en la primera novela, asà que no me jodan señores, pero dejen de timar al personal, que eso hace que todos nos preguntemos porqué seguimos comprando algunos de sus libros a pesar de profesarles tamaño desprecio. Para terminar, una cita que me gustó mucho, con una referencia inventada a este blog, os la dejo:
–Hay mil cruces de caminos –dijo en voz baja–. Algunos claros y nÃtidos, otros son sombras envueltas en más sombras. Algunos desembocan en certidumbres; harÃa falta un gran ejército o una plaga inmensa para alterar esos caminos. Otros están sumidos en la bruma y no sé qué vÃas salen de ellos ni dónde desembocan. Tú me nublas, bastardo. Multiplicas los futuros por mil con tu mera existencia. Catalizador. De uno de esos bancos de niebla surgen los más negros y retorcidos hilos de la perdición y de otras relucientes hebras de oro. Tus sendas conducen al abismo o a las alturas, al parecer. Anhelo una vÃa intermedia. Anhelo una muerte sencilla para un amo que ha sido bondadoso con su deforme y burlón criado.













