Pirómides – Terry Pratchett
Sigo con mi lento periplo a través del Mundodisco, esta vez ha tocado viajar al país egipcio de Djelibeibi. No se trata de una novela mala por necesidad, pero en este caso me he encontrado con una obra un poco renqueante, divertida a ratos pero ya está, no delirante. Para comenzar, no tengo ni idea de porqué se titula Pirómides, si la novela original se titulaba Pyramid’s, y no hay ni un personaje o lugar que se llame así, pero bueno. La historia habla sobre el heredero del Faraón de Djelibeibi que lo mandan a Ankh para que aprenda el oficio de asesino. Vuelve cuando su padre muere y bueno, las cosas comienzan a descontrolarse. El rollo de las pirámides y que sean estas las que provocan todo el caos es tremendamente divertido.
Dios era máximo gran sacerdote de una religión nacional que había estado fermentando, hirviendo y burbujeando en un proceso de sedimentación y producción de posos iniciado hacía más de siete mil años [...]. Sabía que una gran cantidad de cosas que se contradecían las unas a las otras eran ciertas e indudables [...]. El resultado básico de esta curiosa forma de pensar era que las cabezas de los sacerdotes del Djel podían albergar una colección de ideas capaz de hacer que incluso una mecánica cuántica palideciese y devolviera su caja de herramientas acompañándola con su dimisión irrevocable.
A pesar de lo que he dicho en el primer párrafo, sigue siendo una novela en la línea de Practhett. Cuando te dicen que el mejor matemático del mundo se llama Maldito Bastardo y que, además, es un camello, es normal que sonrías. Sí, un camello del de dos jorobas, no del que vende. Cuando el máximo sacerdote de una religión que te considera como un dios, se llama Dios y encima “interpreta” como le da la real gana lo que dices, no sabiendo si una condena de muerte acabará en un simple azote o en algo peor que involucre cocodrilos, date por jodido. Sin embargo repito lo mismo que dije arriba, a pesar de lo que me he reído con la novela, de momento es la que está más profunda en la lista de profundidades mundodiscianas. De Terry Pratchett sólo me he leído una saga de novelas que no me gustara (la de los gnomos), pero nada que ver.
En todo caso me gusta tener una novela de Pratchett por leer en la estantería, nunca sabes cuándo vas a tener que recurrir a su humor inteligente (o excesivamente tonto), a su fantasía desbocada y a sus entrañables y mortalmente estúpidos personajes. Es algo que le recomiendo a todo aquel que haya disfrutado de una buena carcajada leyendo o hablando de algo relacionado con Mundodisco. Novelas que descontracturen y te den algo de felicidad no abundan hoy en día… así que bueno, ya tengo Brujerías reservado y ready para la siguiente tanda de terrypratchianismo que me entre.
La verdad es que los camellos son mucho más inteligentes que los delfines (nunca confíes en una especie que sonríe todo el tiempo. Está tramando algo). Su nteligencia es tan superior a la de estos que no tardaron en comprender que lo más prudente que puede hacer un animal si no quiere que sus descendientes pasen mucho tempo encima de una losa con electrodos metidos en el cerebro, colocando minas en el casco de algún barco o siendo tratados con espantosa condescendencia por manadas de zoólogos es asegurarse de que los malditos humanos no averigüen lo inteligentes que son.













