Hell Dorado, ¡El infierno es nuestro!
Diréis, ¿qué dice este pavo del infierno? ¿ya se le ha ido la chaveta completamente? Bueno pues sí, para variar por culpa de mi amigo Vincent, que tiende a engancharme a todos los juegos a los que él se engancha, normalmente a costa de mucho tiempo libre e importantes sumas de dinero me he enganchado a otro juego. Hell Dorado es un juego de miniaturas de una compañía francesa llamada Asmodeé. En él te pones a los mandos de una banda para intentar conquistar el infierno. Es curioso el planteamiento, ya que normalmente (como se dijo en el foro del cual un servidor es moderador) la temática es la contraria, el infierno sobre la tierra. Ahora son los demonietes los que se ven apurados intentando conquistar palmo a palmo las desoladas y valdías tierras que antes controlaban sin pestañear.

Siempre os recomiendo que visitéis todos los blogs que tengo enlazados en la barra lateral, más que nada porque normalmente añado alguno que me gusta especialmente. Hoy, tratándose de Hell Dorado, os insto encarecidamente a que os paséis por Descubre Hell Dorado, el blog que Alissea nos dedica a los aficionadetes del juego, con todo su esfuerzo y cariño. Desde aquí darle mi enhorabuena por sus 30.000 visitas, ¡bravo! Tiene muchísima información en el mismo, y siempre está dispuesta a explicaros lo que no entendáis, ¡os lo digo por experiencia!
Probablemente iré hablando de alguna partidita que hagamos. Hay diferentes bandas (en otros juegos ejércitos): Demonios, Occidentales, Sarracenos, los inminentes Inmortales, Mercenarios y mis adorados Perdidos (demonios renegados). La caja básica cuesta 40 euros, y si quieres ser medianamente competente, a parte de currarte la estrategia en el campo de batalla, diría que te tienes que gastar entre 30 y 40 euros más. Una nimiedad comparada con otros juegos como Warhammer o el fallecido Confrontation. Las miniaturas tienen una calidad excelente, incluso los aburridos humanos (yo soy más de bicharracos). Edge lo publica aquí en España, pero con un tratamiento un tanto mediocre según mi punto de vista. Han puesto las reglas en PDF gratuito desde la web enlazada, pero ya está, nada del trasfondo ni nada de libro traducido… lo que nos enteramos nos enteramos por Alissea.

A todos los que os haya podido picar la curiosidad pasad por el blog de Alissea y si os gusta, venid al foro forete. Hay buen ambiente y buena gente, os lo pasaréis bien a parte de enteraros de muchas cosas sobre el juego, apuntaros a torneos, conocer gente de vuestra ciudad que juegue…
¡Un saludete!

Es un juego de mesa en el que el objetivo para ganar es contar un cuento. Representa que los jugadores son cuentacuentos alrededor de una hoguera, que en una tranquila noche al aire libre comienzan a contar aquella vieja leyenda. ¿Cómo? Pues veamos, se reparten las cartas (si aumenta el número de jugadores, el número de cartas que se reparten es menor) y en ellas se ven representados ciertos motivos típicos y tradicionales de los cuentos de toda la vida. Hay diferentes “categorías” de cartas: Evento, Aspecto, Lugar, Personaje, Objeto (esto será importante saberlo y tenerlo en cuenta más adelante). Todas se mezclan y se reparten sin más, es decir, puede darse la partida en la que todas tus cartas sean Objetos, o Lugares, o Aspectos… pero es poco probable. Bien, lo que tú tienes que hacer para poder ganar es quedarte sin cartas, y cada carta que tengas en la mano solo la puedes descartar en el caso de que lo que la carta representa sea importante en tu cuento.




Partidas rápidas y muy intensas en las que te entran ganas de repetir y repetir. Nosotros lo utilizábamos antes de las sesiones de rol, cuando aún faltaba alguien por llegar o no. Solíamos hacer partidas de 4 jugadores, y normalmente nos daba tiempo para hacer un par de ellas. Media horita de juego como mucho y al lío. De todas formas no solo lo utilizábamos como el sempiterno substituto del rol, cuando en aquella época quedábamos casi cada miércoles para tomar algo por la tarde (snif snif, qué tiempos aquellos en los que se podía disponer de…tiempo) nos pegábamos una buena viciada.