Irlanda
Antes de nada decir que tras varios azotes con su látigo castigador me he rendido ante nuestro querido o temido, ambos podrían ser sinónimos creo yo, cruzdecaminos. En breve volví de una aventura la cual me enorgullezco haber realizado porque hasta última hora no tuve claro si atreverme a hacer, ya sea por motivos económicos, logísticos o demás impedimentos que se me pudieran ocurrir.
Sabéis que suelo escribir poco, por diferentes motivos, pero esta vez voy a intentar hablaros de Irlanda, de su belleza, su cerveza y de sus ventajas y un plano no menos importante; la posibilidad de aprender una lengua extranjera y en este caso una tan necesaria como la inglesa. Sin menor demora vamos a internarnos en este bello país.
Irlanda es esa islita que se encuentra cerca de Inglaterra y a la que nadie le presta mucha atención. Os hablaré principalmente de las tres ciudades que he podido visitar, Dublín, Galway y Limerick además de algún punto turístico cerca de la costa oeste que realmente vale la pena visitar. El primero de ellos es la capital del país y a diferencia del resto del país, lleno de naturaleza y fantásticos paisajes, Dublín es una ciudad con interesantes monumentos y lugares de interés. Por otro lado está llena de vida y disfruta de calles comerciales en el centro abarrotadas de gente a todas horas y con un ambiente de pubs muy agradable.
Dividida por un río, como Limerick, y con el Spire of Dublin como referente en medio de ciudad, es fácil orientarse, ya que es una obra de arte hecha de acero de 120 metros de altura. Esto la convierte en la más alta del mundo y representa supuestamente el corazón de la ciudad saliendo de la tierra. Me hospedé en un albergue, en una habitación con 8 camas y me pasaron cosas en dos noches que oscilaban de cómicas a peligrosas pasando por paranoicas, tal vez en otra ocasión me anime a contarlo. La recomiendo para una vista rápida de fin de semana con los amigos y pegarse una buena fiesta. Necesario la cámara ya que en cada esquina encontraréis algo que poder fotografiar.
Galway realmente me enamoró, su calle principal peatonal abarrotada de comercios muy cercanos entre ellos, proporciona un calor y una vida que no desprenden el resto de ciudades. Ciudad de costa con un puerto larguísimo y aunque no tenga tantos monumentos o lugares turísticos como otras, su encanto la precede ante todo. La fiesta nocturna es genial y mucha gente disfruta de la noche de una manera sana y divertida. Muy recomendable el albergue Nimmos en el cual podéis pasar una noche por un precio muy asequible y la opción de hacer el botellón en una sala ambientada o directamente en la cocina que hay a vuestra disposición.
Mi estancia fue en Limerick, una pequeña ciudad de unos 70.000 habitantes y con una gran proporción de estudiantes, tanto de inglés como de bellas artes (según tengo entendido por experiencia personal). Es una ciudad muy tranquila entre semana pero una vez llegado el jueves “erasmus” parece que se transforma. La vida es bastante diferente a la española, sus horarios de comidas marcan drásticamente el transcurso del día. Ellos cenan a las 18:00 como muy tarde y comienzan a invadir los pubs sobre las 21:00. Como bien os he dicho es una ciudad que alterna ambos conceptos a la perfección, tienes tranquilidad a la par que fiesta.
Los irlandeses por lo general son personas muy amistosas, dejando de lado la fama que puedan tener, es muy fácil ponerte a hablar con un desconocido y que haga lo necesario por entenderte y ayudarte, aunque nunca os corregirán ya que es una falta de respeto para ellos. En lo referente al aprendizaje debo deciros que la experiencia es alucinante, en un solo mes tu evolución es exponencial ya que durante todo el día escuchas y hablas, quieras o no, en su idioma. El problema de la timidez, sufrido por muchos, desaparece en pocos días y de repente en cualquier momento te sorprendes pensando en inglés mientras haces la compra, como me pasó a mí. Mi escuela, “Limerick Lenguage center”, ofrece varios cursos para que puedas desarrollar y mejorar tu inglés en poco tiempo.
El método de aprendizaje al principio me pareció un poco extraño debido a que ellos te enseñan en su propio idioma, y tenía mis dudas sobre si iba a poder entenderlo todo. Con dos geniales profesores como Allan y Mariane durante 3h diarias puedo decir que ahora mi inglés es mucho mejor y el speaking y el listening, que tan olvidado tenemos los españoles, ha pasado de ser deprimente a decente.
La verdad es que me hubiera quedado mucho más tiempo, todas las mañanas echo de menos esa taza de te en clase y esas conversaciones en inglés sobre cualquier tema, lo importante es interactuar con tus compañeros y las personas que te rodean. Es una forma muy amena y totalmente diferente de aprendizaje al concepto que podamos tener aquí en España. Por otro lado y no menos importante, las amistades. Puedo decir que me llevo grandes amistades y personas procedentes de todos los lados del mundo, Japón, Suiza, Francia, Italia, Brasil, Alemania, Irlanda y por supuesto España y Catalunya que parece que estamos en todas partes. La gente irlandesa se muestra muy abierta y junto a los demás estudiantes de la ciudad es muy difícil que no te sientas arropado. El buen sabor de boca que me queda es que es una inversión en tu futuro académico y laboral y una experiencia que no se puede olvidar nunca. Tardaré mucho tiempo en olvidar el mes que pasé en Irlanda con todas sus anécdotas y a la gente que he dejado allí.
Si me permitís decíroslo, hay una decisión muy importante que se debe tomar cuando vais a hacer una aventura de este tipo, la residencia. Podéis elegir entre house family o apartamentos de estudiantes. No lo penséis ni un momento, la segunda opción aporta muchas más ventajas. Podréis comer cuando os plazca, vivir con jóvenes, un piso genial y montar las fiestas y jaleo que creáis oportuno o que no podéis controlar. Por mi experiencia y la del resto de mis amigos que algunos lo han pasado “mal” por diversos motivos, entre ellos la comida, no dudéis sobre que elegir.
Espero haberos animado en estos tiempos de crisis económica a viajar y aprender inglés y como recomendación ya tenéis por donde empezar.





Como experiencia personal he podido ver con orgullo cómo el sueño de una niña se cumplía y tras varios años de formación, esfuerzos y lágrimas, salía al escenario con la ambición y la energía de la juventud a interpretar uno de los tres papeles que recaen en ella en esta obra. Me gustaría hacer mención a una persona muy especial para mi y si podéis asistir al musical podréis disfrutar de la tierna y dulce voz de Cristina Murillo en cualquiera de sus personajes (Patricia, Malena o Ana). Una joven de un pequeño pueblo de Tarragona que disfrutaba de los éxitos de Mecano mucho después de que se separara el grupo y ahora triunfa cada día sobre el escenario del teatro Tívoli. Como ella, todos los jóvenes del reparto tienen la posibilidad de ofrecer lo mejor de sí mismos y demostrar su gran valía y creedme que no defraudan a nadie.

