United States of Tara, Showtime vuelve a dar en el clavo
Una de las series que tenía pendientes desde que conocí su existencia. Hemos hablado muchas veces de las series que nos gustan de Showtime (Californication, Dexter y Weeds sobretodo), pero esta solo la hemos nombrado en alguna ocasión, en algún post de Rager sobre las series que vienen y tal, si no recuerdo mal. No a todo el mundo le gustan las series de esta cadena yanki, es comprensible, ya que al ser una cadena por cable tienen una libertad de temas que les hace buscar un rating concreto de población… más bien adulta. Acaba de empezar la segunda temporada en EEUU, y ya han renovado para una tercera, así que ¡nos queda Tara para rato!
United States of Tara es una de esas historias adultas, una especie de tragicomedia donde la protagonista tiene personalidad múltiple. Tara (Toni Collette, ganadora de un Emmy a mejor actriz de comedia) vive con su hija adolescente (Brie Larson), su hijo adolescente (Keir Gilchrist) y su marido (John Corbett); con las eventuales visitas de su hermana Charmaine (Rosemarie DeWitt). Ah, lo de la personalidad múltiple es bastante literal, de hecho son tres personalidades múltiples más la Tara original. Una de ellas, la primera en salir, es una adolescente malhablada (como casi todos los adolescentes) y un poco ligera de cascos, otra es un “camionero” (no comments, mejod vedlo), y una tercera es la típica madre retro americana (las que hacen pasteles, galletas y aconsejan a sus hijos por la senda de Jesús).
Showtime nos tiene acostumbrados a mezclar temas de difícil digestión emocional/moral con música más alegre, y vuelve a conseguirlo con United States of Tara, de una manera cuasi magistral. Y ojo, quiero que los detractores de esta serie contempléis este punto de vista -y por ende, me deis la razón-, ya que es la clave principal de todo lo bueno que nos trae. Conseguir manejar una vida llena de lagunas temporales, hijos adolescentes, hermanas petulantes y sueños desquiciados no debe ser nada sencillo; Tara no recuerda lo que hacen T (la adolescente), Alice (la madre pro-Jesús) y Buck (el camionero), pero sufre sus consecuencias. Decidme, desde un punto de vista de la no-ficción, si eso no sería oscuro, terrible y enloquecedor para cualquiera. Sin embargo en la serie te lo hacen parecer, hasta cierto punto, natural, exigiendo tan solo al espectador un pequeño salto de fe a la hora de creerse que eso podría funcionar.
En definitiva, una apuesta segura de no más de 40 minutos por capítulo y 12 episodios por temporada. Además, a parte de disfrutar de las idas y venidas de las personalidades de Tara, la gracia de esta serie, cuanto más avanza la primera temporada, es el intento de descubrir porqué le ocurre esto a ella. No sé lo que dirán los psicólogos sobre las características médicas de este u otros personajes de las series de Showtime, pero por los dioses, quiero ser guionista de esta cadena. ¿Dónde puedo enviaros mi curriculum?
¡Un abrazo!
PS: la segunda foto la he sacado de este blog.



La tercera temporada de Weeds termina brutalmente, lo podéis leer en el artículo linkado más arriba, a mí me encantó, y me dejó con unas ganas de seguir viendo la serie acojonantes. Podéis comprender que cuando vi la posibilidad de bajármela, enseguida se me encendieron todas las lucecitas del recuerdo; volvieron aquellas ganas de verla, y quizás eso ha sido mi perdición. He seguido la serie por perseverancia, porque me captaron muy fuertemente desde la primera temporada y no merecían que yo me diera por vencido tan rápidamente; pero sinceramente, esta temporada no convence hasta el final, hasta los dos últimos capítulos concretamente.






Ambientada, como no podía ser de otra manera, en la ciudad de Los Ángeles, Californication te da un paseo profundo por la inmensa desesperación que confluye en la mente y el alma de un hombre. Y es que está claro que muchos tíos (y tías, para qué engañarnos) habrán visto en el bueno de Hank Moody a un tío que va por libre, que hace lo que quiere, que vive como le da la gana y que se tira a quien le apetece por que puede. Bien damas y caballeros, quien crea eso de esta serie es que no ha entendido nada. No hace falta ser un poeta o un dramaturgo para darse cuenta de que el protagonista de esta serie no es libre, está encadenado a una actitud y una manera de pensar que le obligan a ir cada vez más hacia abajo, cada vez más hundido en una decadencia y perversión no solo ejemplificada por el sexo continuo e indiscriminado. Sí, sí, puede ser el ídolo de muchos chavales que lo hayan visto, y un potente afrodisíaco para las chicas a las que le haya gustado… pero señores, Hank Moody se odia a sí mismo, odia la vida que lleva y odia a casi todo lo que le rodea, pero no puede hacer nada para evitar todo lo que le ocurre. Golpeado física y emocionalmente, pasea sus desilusiones y sus fracasos por los 12 capítulos de los que consta la primera temporada, solo saliendo a flote por el buen trabajo y empeño de sus amigos más fieles, que en ningún momento lo abandonan.